martes, 26 de febrero de 2008

Ciudad de pobres corazones (o míticos cíclopes que van, y vienen).

Buen día lexotanil,
buen día señora, buen día doctor.
Maldito sea tu amor,
tu inmenso reino
y tu ansiado dolor.






La tarde de encuentros fortuitos y putos corazones.

Nunca antes el juego de los cíclopes se había tornado tan intenso como ahora.
Y era precisamente ahora que Paula recordaba a todos y cada uno de los cíclopes que tenía guardados en su mitología.
Mítica mitología eh, mí-ti-ca.

Y grande, porque Paula no era de pequeñeces, no.

2 comentarios:

r. dijo...

Mi reino por una tarde en Lima.
O dos.

Reno dijo...

de lo mejor de fito