miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lust for life (o crónica desde días perdidos)






Here comes Johnny Yen again
With the liquor and drugs
And a flesh machine
He's gonna do another strip tease

Hey man, where'd you get that lotion?
I've been hurting since I bought the gimmick
About something called love
Yeah, something called love
Well, that's like hypnotising chickens

Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in the ear before
'Cause of a lust for life
'Cause of a lust for life

I'm worth a million in prizes
With my torture film
Drive a G.T.O.
Wear a uniform
All on government loan

I'm worth a million in prizes
Yeah, I'm through with sleeping on the sidewalk
No more beating my brains
No more beating my brains
With the liquor and drugs
With the liquor and drugs

Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in my ear before
'Cause, of a lust for life (lust for life)
'Cause of a lust for life (lust for life, oooo)
I've got a lust for life (oooh)
Got a lust for life (oooh)
Oh, a lust for life (oooh)
Oh, a lust for life (oooh)
A lust for life (oooh)
I got a lust for life (oooh)
Got a lust for life

Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in my ear before
'Cause I've a lust for life
'Cause I've a lust for life.

Well, here comes Johnny Yen again
With the liquor and drugs
And a flesh machine
I know he's gonna do another strip tease

Hey man, where'd ya get that lotion?
Your skin starts itching once you buy the gimmick
About something called love
Oh Love, love, love
Well, that's like hypnotising chickens.

Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in the ear before
And I've a lust for life (lust for life)
'Cause I've a lust for life (lust for life)
Got a lust for life
Yeah, a lust for life
I got a lust for life
Oh, a lust for life
Got a lust for life
Yeah a lust for life
I got a lust for life
Lust for life [repeat and fade]





Sí. Bla bla bla desde la terraza sobre el malecón.
Bla bla de desayuno, para ocho.


Y bla bla bla de año nuevo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

You owe me and IOU (o máquinas y caminatas)


"He was in the habit of taking things for granted
Granted, there wasn't much for him to take
And the only thing constant
was the constant reminder he'd never change".





Es realmente cómico como casi de la nada salen planes que terminan siendo geniales, como ir a un café miraflorino a libar for free, encontrarte con gente que no veías hace meses/horas, probar excentricidades como “vino caliente con una rodaja de limón y canela”, ser llamada “preciosa” más veces de las que se puede contar con ambas manos, ser personificada como una mecanógrafa de los sesentas, conocer a alguien que actually nació en la Unión Soviética, darle un nuevo uso a las quintas de Alcanfores con Pit, ignorar muy útilmente a poqueritos indeseables, caminar mucho (mucho, mucho), llegar a bares barranquinos, ganar una mesa con un “a la seca”, huir de “nigga crew’s”, etc.


Sí, y reír mucho con Adriana Zea, porque es genial. Y Camila también.




jueves, 25 de diciembre de 2008

Yawny at the Apocalypse (o crónicas de un sueño)



Eran tan tarde que no podía seguir sentada viendo el monitor, y decidí acostarme. Todo a mí alrededor se sentía pesado, duro, así que caí rendida debajo de una sábana y un cobertor. Entonces cerré los ojos lo que para mi fue un minuto, y cuando los abrí me encontré caminando contigo por el malecón. Estaba todo tan lleno de nubes y pequeños rayos de sol que sabía muy en el fondo que se trataba de un sueño. Caminábamos de la mano, cuidando cada paso como relojito suizo, y jugábamos a tratar de seguir nuestro camino sin pisar las líneas. Yo reía tocándome la cara y tú me mirabas sonriente, contemplándome, como si en ese momento hubieras sabido exactamente que en cualquier momento podía despertar y…


De repente te detuviste y miraste hacia atrás, como asegurándote de que no hubiera gente cerca. Me tomaste de las dos manos y las pusiste sobre tu pecho – en ese momento sentí tu corazón latir tan acompasadito como nuestros pasos suizos. “Nunca había sentido un corazón latir tan bonito como el tuyo, ¿sabes? No quiero volver a poner mis manos sobre otro pecho, no quisiera olvidar el compás del tuyo”, dije, sin despegar mis manos. Sonreíste, me envolviste entre tus brazos y me acercaste más a ti.


Ahora estábamos tan cerca que me provocaba jugar con tus ojos, y lo sabías bien porque muy en el fondo querías hacer lo mismo conmigo. Entonces dijiste: “nunca he querido tener a una persona tanto como te tengo a ti, aquí, ahora – siento que no necesito ver otra cosa en el mundo, que no me hace falta nada más”.


Me diste un beso en la esquina izquierda de la boca, pusiste mis manos alrededor de tu cuello y empezó a sonar una música muy despacito. Rozamos narices, y me apoyé en tu hombro derecho, deseando que los segundos se hicieran eternos, que tus manos no dejaran de abrazarme y que a mis cachetes no se les fuera jamás el rubor que les causaste.




Y luego desperté, recordando la mitad de lo que había pasado.



PD: sí, la foto es mía, pero la canción no (gracias).


domingo, 21 de diciembre de 2008

There, there (o refranes y accidentes)

"In pitch dark i go walking in your landscape,
broken branches trip me as i speak.
Just 'cause you feel it,
doesn't mean it's there.
Just 'cause you feel it,
doesn't mean it's there."






After all, ¿quién diría que los refranes podrían ser tan curiosos como ciertos? Resulta que es de lo más rico reírse último, y con ganas, pero sin palmas ni gritos exasperantes. Debo ser sincera y admitir que al principio no entendía exactamente por qué todo iba sucediendo de esa manera tan retorcida, pero ahora todo está clarísimo - son como esas sorpresitas que nunca esperas recibir y que te dejan un sabor a pura gloria en la boca. Y qué gloria eh.

Cariño, we are accidents waiting
waiting to happen.

(Yo preferiría no hacerlo, pero... no sé. No depende enteramente de mi.)





PD: Gracias. En verdad, muchísimas gracias.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Closer (o un poquito más de sinceridad)


"You can have my isolation,

you can have the hate that it brings,
you can have my absence of faith,

you can have my everything."



Es casi en serio – las yemas de mis dedos se sienten rarísimas cuando converso contigo, cuando pienso en qué cosas estarás haciendo, en cuán enredados estarán tus cabellos clarísimos, o por qué parte del malecón estarás caminando. Trato de articular frases inteligentes, cualquier cosa para no quedarme callada, pero no – sólo atino a sonreír de forma nerviosa, morderme los labios y cambiar radicalmente el tema de conversación.

No tiemblo cuando te veo, ni al recordar los saludos y las pocas veces que nos hemos visto, pero sí cuando pienso en el beso que te di, ¿lo recuerdas? Fue algo así como tu regalo de cumpleaños, pero mucho después de tu cumpleaños. Era la noche correcta, el lugar preciso, las personas justas, todo menos la hora. En verdad maldije tanto como tú tener que irme y dejarnos con ese “qué hubiera pasado después si…”, pero eso nos deja un amplio margen de posibilidades que nos divierten antes de dormir, ¿no?


No sé precisamente por qué, ni cuándo empezó ‘esto’, pero te tengo ganas. Y unas ganas tremendísimas que, si todo sigue su curso natural, espero sean más que saciadas en cuestión de días.




lunes, 1 de diciembre de 2008

Dancing days (o los mejores últimos días del año)

Dancing days are here again
as the summer evening grows.
You are my flower, you are my power,
you are my woman who knows.





En verdad la canción lo dice todo, no sé. Best días de fin de año.

martes, 25 de noviembre de 2008

Poor little rich boy.

Poor little rich boy, all the couples have gone.
You wish that they hadn’t, you don’t wanna be alone
but they wanna kiss and they got homes of their own.
Poor little rich boy all the couples have gone
,
they’ve gone, they’ve gone

And you don’t love your girlfriend
you don’t love your girlfriend
and you think that you should
but she thinks that she’s fat
but she isn’t but you don’t love her anyway.

And you don’t love your mother
and you know that you should
and you wish that you would
but you don’t anyway.

Poor little rich boy, all the world is okay.
The water runs off your skin and down into the drain.
You’re reading Fitzgerald, you’re reading Hemingway,
they’re both super smart and drinking in the cafés.

And you don’t love your girlfriend
you don’t love your girlfriend
and you think that you should
but she thinks that she’s fat
but she isn’t but you don’t love her anyway.
And you don’t love your mother
and you know that you should
and you wish that you would
but you don’t anyway.

You’re so young, you’re so goddamn young
you’re so young, you’re so goddamn young
you’re so young, you’re so goddamn young
you’re so goddamn young
you’re so goddamn young...

And you don’t love your girlfriend.



viernes, 21 de noviembre de 2008

Veneno (o enrarecidas tentaciones y antojos de viernes)

"Poco a poco en mis venas
tu veneno que me quema
y tu efecto nada calma
te disfrazas de lo que me hace falta."





Dijiste ser precisamente lo que me hacía falta, quien quitaría cualquier sombra de mentiras estúpidas, hipócritas carcomidas y chistes muy, pero muy malos.
Y te respondí que sí, que efectivamente terminarás siendo mi perdición predilecta (pero nunca una obsesión), y que serás mi antojito de fin de semana favorito.



P: Eso... eso sonó un poco raro.
X: Descuida, que todas las mujeres suenan raro.

viernes, 14 de noviembre de 2008

That's what you get.

No sir, well I don't wanna be the blame, not anymore.
It's your turn, to take a seat we're settling the final score.
And why do we like to hurt, so much?



x dice: sabes algo?
p dice: no, dime.
x dice: a veces...
p dice: sí?
x dice: ella es perfecta pero
p dice: ...sí?
x dice: a veces te prefiero a ti.



And that's what you get when you let your heart win. Whoa.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Ask me anything

Y, entonces, hablamos de hijos de puta.


“Eso es lo bueno de ser uno (hijo de puta) – nunca te importarán demasiado los sentimientos de los demás”


Hmm claro, tienes razón. Nunca lo había visto de esa manera, al menos no últimamente (y, pues, ¿quién piensa en las bondades de ser un hijo de puta?). Supongo que se llevarán algo de mérito por controlar sus, eh, ¿emociones?, de una forma calculadora y fría, pero me resultaría aburridísimo hacerlo. No sé, tampoco jugaría con otras personas, sería sucio. Me sentiría más como puta que como una hija de puta.


Estás pensando mucho las cosas. ¿Me estás diciendo que ni siquiera por un poco de diversión jugarías con esas mierdas?


Pues, creo que no jugaría per se. Haría cosas muchísimo más calculadas y frías que las que regularmente hace un hijo de puta común y corriente. Y no sólo por el hecho de poder ver las cosas desde afuera y saber todas las cosas que sé, sino por carecer totalmente de sentimientos (como amor, perdón…caridad, o lástima).


De sentimientos...


Sí, y porque realmente me disgustan los cholitos coqueros.


“I’ve got nothing to say”.


Yo tampoco.


domingo, 9 de noviembre de 2008

Breathe (o lindo, lindo libre albedrío)

p dice: chuchu, qué éxito estos últimos...tres días
chuchu dice: sí, el señor galleta ha estado drogado estos últimos tres días. en verdad he lanzado como mierda
p dice: lo sé chuchu. y ahora me gusta la electrónica
chuchu dice: en realidad estás escuchando prodigy por mi
p dice: lo sé, lo sé chuchu, y no sé qué tan bueno sea.

....

chuchu dice: le vas a decir a alguien que intentamos tener sexo?
p dice: ay chuchu, a quién le podría decir?
chuchu dice: ay, no sé. puta, mi estrategia fue mala
p dice: mucha hierba, chuchu. mucha hierba
chuchu dice: ...
p dice: préndete otro pucho, por favor. pareces un niño castigado
chuchu dice: la vida me castiga sin sexo, no.
p dice: jajajaja. puta

....

p dice: no sé qué hacer con mi vida
chuchu dice: bueno, al menos sabes qué no hacer con tu vida
p dice: por qué lo dices chuchu
chuchu dice: porque la vida te da sorpresas
p dice: sorpresa me da la vida?
chuchu dice: ay dios

....

chuchu dice: tanta huevada y al final no tendremos sexo?
p dice: no sé, chuchu. creo que no
chuchu dice: bueno, no importa. ya tuve mi cuota de sexo por el mes.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Soir de fête




Y, por fin, c'est fini.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Amarte duele (o decisiones de pluma y páginas)

"Te quiero de aquí a Marte
amarte duele tanto que
no sé qué hacer
si verte en el aparador
tocarte y quererte
amarte duele."




A ti te importa una mierda lo que me pase,
porque el de los problemas profundos eres tú¹.

Obviamente no eres tú el de los problemas profundos, sino el estúpido más inconsecuente que he conocido (y que seguramente pisa la tierra, y Marte). Quizás hasta sea yo la de los problemas profundos, pero eso ni viene al caso (es el pequeño lujo que me puedo dar por ser une âme torturée).
Pues bien, siendo tan consecuente conmigo (como suelo ser SIEMPRE), he decidido que, para frenar un poco los daños, me importará una mierda lo que te pase, al menos por un tiempo (necesito un poco de sanidad mental, ¿sabes?).

Intentaré soñar con desconocidos, acabar la tinta de mi pluma y las páginas que quedan por escribir, y gastar mi voz todo lo que pueda (para no repetir -inútilmente- tu nombre, claro).
Es lo que haré, al menos de momento.



¹ Lucía a Lorenzo. Sí, la Lucía de "Lucía y el sexo".

domingo, 2 de noviembre de 2008

¿Puedo hablar contigo? (o horrible y dañino círculo vicioso de imposibles o posibles futuras frustraciones)

p dice:
creo que no soy una persona de domingos
young democrat dice:
por qué?
young democrat dice:
te ponen a pensar
p dice:
y es lo que menos quiero
p dice:
pienso. y creo
p dice:
que me hace daño
young democrat dice:
te hace daño, te haces daño
p dice:
qué tanto daño, dios
young democrat dice:
al parecer, un daño considerable
p dice:
y qué se hace con tanto daño?
young democrat dice:
correr lejos
young democrat dice:
porque no se puede vivir así
young democrat dice:
o sí?
p dice:
no, no se puede
young democrat dice:
entonces p
young democrat dice:
qué hacemos!
young democrat dice:
porque no me gusta que seas la canción de fondo
p dice:
pues, por momento pondré mute
p dice:
tú crees?
young democrat dice:
me parece perfecto
young democrat dice:
mejor aún si escuchas otra música

p dice:
entonces, qué recomienda ud.?
young democrat dice:
que te olvides, que cambies de emisora
p dice:
indeed. lo intentaré


young democrat dice:
siento que nada va a cambiar después de hoy
p dice:
te digo un secreto?
young democrat dice:
me encantaría
p dice:
yo tampoco creo
young democrat dice:
y podrías ser tan feliz

sábado, 25 de octubre de 2008

Retours



Volveré mañana, nada está perdido (los golpes tarde o temprano se olvidan).
Detente, y por nada del mundo apagues el celular esta noche.

Me marcho, no volveré. Olvídate de tocarme otra vez.

martes, 21 de octubre de 2008

Me voy a morir tanto de amor (o lo feo que es añorar cosas que se creen definitivamente perdidas)

Juraría trescientas veces –si pudiera– que mis horas más débiles se hicieron precisamente para contener crudamente en las cuatro paredes que alojan –día y noche– mis terribles y latentes ganas de hablarte. Pero no de hablarte a ti, antojadísimo tontito, sino a lo que fuiste, y que también fui yo, y que comenzó un no tan enfermo viernes seis de junio, y que no sé si terminó hace no tanto el fatídico día de mi casi-muerte (que detesto recordar).

Y (así) me voy a morir de tanto amor –recordando– y toda mi emoción e ilusión se harán lágrimas en mis ojos y caerán por mis mejillas y cuello, y hasta lleguen a los pechos míos que quizás, sólo quizás, llegues a besar y conocer un día.

Entonces imagino el día, ah (si es que llegase) en el que por fin pueda posar ambas manos en tus orejas, y besar tu frente y labios, y oler tu cabello, y probarle así al mundo que no debe temer más por mi, que le abro mi corazón a viento y marea, y al sol (porque la luna me tiene completa ya). Y gritaré (muy a tu pesar) que estoy dispuesta a sentir y ser sentida, y que mis horas no serán más débiles porque estaremos abrazados dentro de las cuatro paredes mías (y si quieres tuyas) y sonará toda la música que imaginé escucharíamos la primera vez que nos encontráramos así, mirándonos fijamente a los ojos, sin necesidad alguna de palabras (porque sobrarían) y sin diferencias horarias (que más de treinta y nueve veces detesté).

Ahora, pues, no sé si deba morir de amor, y menos por ti (o por lo que fuiste, y que también fui), pues si de eso realmente fuese a morir preferiría evitarlo (a toda costa), y cerrarme a viento y marea y sol (no sería sano). Llámame orgullosa, egoísta, miedosa, me importa una mierda – al final quien termina cuidando de mi soy yo (y es terrible llorar sobre platos rotos).

Y ya ves, no sé por qué de repente me puse a llorar, sin saber exactamente por qué (o sabiéndolo a la perfección) y adivinando el sabor salado que tendrán esas lágrimas cuando bajen por mis mejillas, pero no lleguen a mis pechos, y a la curiosa peca de mi seno derecho (que nunca pensé en regalarte, por cierto).

PD: Nunca te tomaste la molestia de preguntarme si me gustabas, ¿sabes? Y pude ser lo mejor que te ha pasado en la vida.

domingo, 19 de octubre de 2008

La Dispute (o las dos caras de mi limeña moneda)




X: creo que sólo tengo ganas de "ver y visitar" Lima, no me gusta la ciudad como para vivir en ella. Lima siempre será Lima, y eso es lo malo. No evoluciona, no cambia.

P: a ver, acá podría decirte varias cosas, y no puedo escoger cuál, así que no diré nada.

X: dime una, la que tú quieras, y la que creas más importante

P: hmm la más importante, pues

X: dime

P: Lima no siempre será Lima. Nuevas cosas aparecen, las calles cambian, nueva gente transita, abren nuevos lugares y las estaciones del año no se contentan con el período de meses que les toca. Y todo esto no lo sabes a ciencia cierta porque no vives aquí.
Por otro lado, Lima siempre será Lima porque las cosas viejas no desaparecen, porque las mejores calles se quedan como están, porque la gente antigua sigue en las bancas y cafés de miraflores, los lugares de antaño siguen igual, y las estaciones se quedan - los veranos son asquerosos y los inviernos terrible (y encantadoramente) fríos.

P: Y lo sabes porque vienes de visita, y la gente te lo cuenta tal cual

X: Lima es así desde hace mil años… Todas las ciudades hacen eso. Yo hablaba de..

P: de qué

X: todo en general... evolucionar, no abrir tiendas nuevas, cambiar el modo de la gente, no mejorar calles. Lima es una ciudad muy bonita, pero desorganizada y anclada en no querer evolucionar, y eso termina por atraparte.

P: sólo si eres lo suficientemente (o poco) inteligente para que lo haga.




jueves, 16 de octubre de 2008

De bares y gestos.

No podía dejar de mirarla, y hasta parecía comerla con los ojos. Toda, toda, desde su escote nada mojigato, hasta sus largas y contorneadas piernas ligeramente cubiertas por unas pantys que no podrían asegurarle calor alguno en las frías calles barranquinas. Qué rica está – pensaba ella. Será para mí, y sólo mía.

- ¿Tienes fuego? –dijo, haciendo un gesto de encendedor.
Sí, y te prendería todita – pensó. No podía decir eso, aunque se moría de ganas por hacerlo. La asustaría, y luego no tendría oportunidad alguna de abordarla más adelante.
Sí, claro, toma. Y le encendió el porrito que tenía.

- Es un imbécil, realmente lo es. No sé por qué siempre me pasa lo mismo. Creo que seré monja, o lesbiana. Rió.
Me parece una excelente idea, lo segundo, digo.
Y le sirvió un poco de cerveza.

Acto seguido: la besó. Sus labios eran tan suaves y rosados como los venía adivinando. Ella no la alejó, y para su sorpresa le devolvió el gesto tiernamente.

¿Qué demonios pasa acá? Nada, nada.

martes, 14 de octubre de 2008

Cherry Blossom girl (o incertidumbres sabidas)

"I'll never love again
Can I say that to you
Will you run away
If I try to be true
Cherry blossom girl"





No sé qué pensar,
No sé qué decir,
No sé qué sentir.


Pensé detenida y cuidadosamente qué decirte acerca de lo que siento, y nada.
Al final no hice nada. Al final me quedé en nada. Al final creo que soy nada.
Nada, nada, nada.

Y es que je ne sais déjà pas ce que je dois sentir, chéri
pero cada cosa que dejas de hacer
me lleva a ser tan fría
como lo va siendo
esta primavera.

sábado, 11 de octubre de 2008

Waltz for Marguie (o nochecita de tres pe's)

Le cogía las manos con la devoción de cuatro feligreses en un domingo de Pascua, sólo para asegurarse de que estaban allí, y en ningún otro lugar. Entonces la miraba detenidamente a los ojos, y ella le sonreía: parecían amarse de toda la vida. Caminaban entre la gente casi al mismo paso, buscando sus asientos como si hubieran llegado hasta ése preciso lugar a buscar cobre. Ella miraba el escenario con cara de niña risueña que acaba de descubrir lo delicuescente que resulta un algodón de azúcar desvanecido en la boca – “Será muchísimo más que genial, será la vida entera” dijo, y quien le tomaba las manos le cogió el rostro y le dio un beso. “Siempre te ____ré por esto”.

Pocos minutos más de lo acordado pasaron, y se apagaron las luces. Cada nota que desprendían sus dedos (sobre su elemento) causaban conmoción en todos los presentes, pero más aún en aquellas dos personas que no podían, en su asombro, creer su suerte. La melodía sutilmente gris con la que comenzó (la que suena precisamente ahora) fue la mejor, el momento más íntimo, más cálido, más anhelante, con el que se enamoraron, comprendieron y aborrecieron la vida y todos sus instantes, maldijeron su suerte de ladrillos felices, y en el baño de la esquina del lugar sellaron todas sus diferencias con un beso (improvisado).

Fue una promesa, un idilio de pimpollos que hace no mucho salieron del cascarón, no necesariamente preparados para vivir todo lo que -hasta ahora- les había traído el camino, pero sí para fumar al lado de éste, simplemente esperando a que todo (finalmente) pase. Así, sin más, querían ser todo.
Querían creer que podían más que el amor, y ser más fuertes que el Olimpo; que podían quedarse o escapar sin decirle a nadie, y dar y amar y hacerlo fácil; que sus vidas no eran más sus vidas, pero que eso estaba ok; que llevan un destino errante, y marcas en la piel… que para ellos ESO resulta ser el amor después del amor.

Fue una más de las mejores nochecitas limeñas.
Precioso, preciso, perfecto.

jueves, 9 de octubre de 2008

Fell in love with a boy (o causalidades bien particulares)

"Come and kiss me by the riverside,
Sarah says it's cool,
she don't consider it cheating".




Increíble, así. Resultaste ser uno de los muchachitos más encantadores, inteligentes, y perversos hasta la maldad de la mejor noche de martes de mi vida.


No me sorprendería para nada que terminaras siendo el personaje principal de mi novelita lumpen eh, o que quizás hayas sido tú desde siempre quien de una manera extraña, rarísima y telepática, me inspiraras a escribirla - veamos cómo vas desarrollando tus argumentos en mi trama.

PD: Yo me enamoré de aquel personaje, casi perdidamente.

domingo, 5 de octubre de 2008

My one and only love (o bares y preguntas de madrugada)

Fin de semana. Una noche, una pareja, y un bar. Altísimas horas de la madrugada, de esas en que una mujer se levanta de la mesa, y el hombre que la acompaña le pone su pequeño abrigo sobre los hombros (descubiertos) para marcharse.

Quiero decir, ¿no me deseas? –dijo ella, mientras acomodaba su cerquillo y abría
los ojos, dejando luego que sus párpados caigan y descansen un poco. Bebió un
sorbo del apple martini que tenía enfrente.

Él tomó su pálido y suave rostro con ambas manos. Rozó sus mejillas (sutilmente) rosadas, y se le acercó un poco más. Yo… –dijo, mirándola
profunda y profusamente, acercándose a su boca.

Ella sonrió. No digas nada, lo siento. Fui demasiado directa –dijo, y cogió sus manos, apartándolas de su rostro. Es un poco tarde, será mejor irnos.


Lo cierto era que ella no estaba siendo para nada directa, pero él todavía era muy lento para entenderlo. Tan lento que parloteaba incoherencias e intentaba llamar su atención de cualquier manera cada vez que podía (toda vez que podía), en vez de ser todo lo que prometía en sus (escasos) momentos de lucidez emocional.

Qué haré contigo –pensaba ella de camino a casa, e intentaba que su corazón
latiese cincuenta y seis veces por minuto, como cuando tomaba una taza de té
(verde), y no más.

viernes, 3 de octubre de 2008

Asintético de cinco pe eme.

Soy el rocío imberbe que dejó la garúa de madrugada,
la nota más agridulce de una canción de amor y despedida,
el color más alegre de tu caja de crayolas infantiles
y el botón que dejaste caer anoche, esta noche.



This love isn’t good unless it’s me and you, you know.

lunes, 29 de setiembre de 2008

Sex on fire (o miradas que comen)

"You
Your sex is on fire
And so
Were the words to transpire"



El sol caía, como lo suele hacer los veintinueve de septiembre a las dos de la tarde.

Ahora me encontraba en la parte superior de la escalera, y tú unos cuantos escalones más abajo. Tus ojos masticaban cada centímetro de mis piernas negras (por las pantys) que no cubría mi hermosísima minifalda, y yo te veía (y lo hacía discretamente). Nunca me había encantado tanto que alguien devorara mis piernas de la manera tan descarada en que lo hiciste. Tú y tu precioso nombre.

“No puedo creer que haya respondido esa pregunta, en realidad tiene muchísima
suerte. La mayor parte del tiempo aparenta ser bruto, pero creo que sólo es algo
flojo para estudiar”, dijo G.

“Llegó una hora antes del examen, y empezó a
hacernos preguntas, ¿recuerdas? No sabía nada, y te pidió que le preguntaras
algo y creí que le dirías algo como ‘Te casarías conmigo’, pero no lo hiciste”,
dijo A.

“Jaja. Hubiera sido bueno. Lo pensé, por un segundo, pero mi boca
articuló ‘dime qué es el acto administrativo’. No creo que sea bruto. Respondió, y
apuesto a que nadie más hubiera podido hacerlo tan bien como lo hizo. Antes
pensaba que era un muñequito de torta más, pero ahora… Ahora es totalmente
perfecto”, dije.


Tú seguías mirándome, así que decidí mirarte igual, de pies a cabeza, hasta que tuve que hacer importantísimas diligencias de Derecho –como comprarme un Código Penal– e irme con F.
Y me sonreíste, y te devolví la sonrisa, poniéndome mis antiquísimos lentes de sol.
Si debo ser sincera, debo admitir que fueron los mejores cinco minutos de Septiembre, y ya.

Sé que nadie mirará mis piernas de la manera en que lo hiciste, muñequito, pero la verdad es que eso… me tiene sin cuidado – estás más que invitado a hacerlo de nuevo cuando te provoque.

domingo, 28 de setiembre de 2008




Nos veremos en Paris.


jueves, 25 de setiembre de 2008

Sometimes (o el elaboradito "por qué")

"Close my eyes
Feel me now
I don't know how you
could not love me now".


¿Sabes por qué (sé que no te gusto)?
  1. Porque nunca entraré en una talla cero, o doble cero en su defecto (mis caderas jamás podrían mentirle a tan pocos centímetros de tela, y, como dijo Brigdet Jones, "i will always be just a little bit fat").
  2. Porque no pretendo ser graciosísima y encantadora por pura caretería (too much hypocrisy for me).
  3. Porque no quiero ser la chica de la sonrisa preciosa, precisa y perfecta en todo momento (no podría vivir día a día con ese tipo de presión).
  4. Porque siempre amaré las hermosísimas calles de cierto distrito en particular, simplemente a causa del aire que se respira (es más rico) y la gente que lo frecuenta (tan… despreocupada).
  5. Porque, no matter what, comeré un chocolate diario, o dos (dependiendo de mi estado de ánimo y las monedas en mi bolsillo) y amaré los dulces por siempre, a menos que (Dios no quiera) sufra de elevados niveles de azúcar, o algo por el estilo.
  6. Porque no tendré nunca una posición definida entre el capitalismo, el comunismo o el hippiesmo, al menos no durante este año o el próximo.

Porque, au contraire, seré:

  1. Lo más sarcástica que me permita ser mi audaz intelecto/sentido del humor.
  2. Genuinamente feliz con cosas tan simples como, no sé, una fuerte brisa y rayitos leves de sol de cuatro y media de la tarde que luchen por pasar a través de las hojas de árboles necios, o hasta por encontrar un ganchito que creía perdido en el bolsillo de una chompa.
  3. Tan alta y lánguida como me lo permitan mis piernas y mi últimamente no tan inhibido apetito.
  4. La chica que camina con los hombros hacia atrás, el pelo suelto y la irreverencia puesta, que elige con cuidado a quién sonríe con sólo la mitad de su boca, y a quién deja de mirar por pura burla.
  5. Rarísima en mi propia esencia, escribiendo y describiendo detalles puros y putos, punto por punto, de historias que vengan y me pidan ser contadas.
  6. Indiferentísima ante cualquier canallada, porque a cuesta de dos décadas creo no estar en condiciones para tales trotes.

Por todo eso.
Porque seré yo, y nadie más.

lunes, 22 de setiembre de 2008

La Pièce Vide (o mi pieza vacía)

No puedo conmigo,
ni con las ganas
grandísimas
y terribles
que tengo de hablarte.

No puedo contigo
y le agradezco quinientas veces
a la noche
que no estés precisamente
en mis horas más débiles,
vulnerables.

Trato en vano de recomponerme
de cubrirme los ojos,
de cogerme las sienes
con las yemas de los dedos
y esconderme.

Paso mis dedos por mi cabello
y siento lo negro que es.
Palpo mi cara,
y dibujo besos
en mi boca,
que nunca fue tuya
pero que de nadie tampoco será.

Te adivino frente a mi,
y te miro y miro
pero no de reojo,
pues no es puro deseo.

Y te asustas,
y luego callas por un minuto.
Entonces palpo
tus labios,
tu cara, tus ojos
y tu frente.

Y beso tu frente,
y beso tus labios,
y temo
.

Porque quisiera cuidar tu voz
en mi pieza vacía,
pero eso no se ruega.

sábado, 20 de setiembre de 2008

Guilty (o encantados de noche)

"Is it a sin, is it a crime
loving you dear like i do.
If it's a crime, then i'm guilty
guilty of loving you."


Act one, in which P llegó más que muerta a su casa, a desbaratarse en su cama y conciliar un poco de sueño. Dos sonrisas y una lágrima después, fue despertada por su madre para que la acompañara a realizar un par de diligencias, para lo cual se emperifolló más que un poco, y decidió usar su muchísimo más que preciosa faldita (globo) nueva. “C’est parfait”, pensó, y buscó las pantys y los tacones respectivos, no sin antes desilusionarse un poco más de la vida y ponerle un poco de rojo a su boca.

Acto seguido, en el cual todos, absolutamente todos los hombres que se cruzaron en su camino voltearon a verla, sin ser paranoia de P, claro, porque fue corroboradísimo por su madre (“Algo tienes hoy, sinceramente: ningún hombre deja de verte”). Y claro, inevitablemente, eso produjo que sus mejillas pálidas se tornaran rosadas, y que en su inexpresiva cara brotara media sonrisa. Y siguieron caminando, y compró las entradas para ver a su queridísimo Rodolfito, y luego se topó con todo un galán de ojos preciosos que le sirvió amablemente un frapuchino de caramelo (y que por supuesto no dejaba de mirarla). Eventualmente, P se sintió un poco apabullada por toda la situación, y decidió que era tiempo de regresar a casa.

Acto tercero: entradísima la noche, con previos de más y buena compañía, decidieron ir a un bar novísimo. Y de yuppies, porque una de ellas tenía una especie de fijación con ese tipo de hombres. De los tantos que la abordaron, sólo recuerda fehacientemente a tres: Rodrigo, Enrique y Fernando.

Rodrigo era realmente encantador, parecía salido de Wall Street, con un impecable traje que revelaba su muy buen gusto para vestir. Se acercó con un “Hola, ¿puedo invitarte un trago?”, y sonrió. “Sí, claro – un apple martini, por favor”. Después de que ella se presentase, él hizo lo suyo: finanzas, máster en el extranjero, muy buen trabajo, departamento en el Golf y BMW del año – yada yada yada. Rodrigo resultaba ser el perfecto muñequito de torta al cual (desgraciadamente) no le gustaba la música de los setentas; sin embargo, P fue de lo más cordial hasta que acabó su copa, y se excusó para retocarse en el baño luego de que éste le diera su tarjeta, le dijera lo mucho que esperaría su llamada y le diera un beso.

Enrique había estado analizando la situación desde el otro extremo de la barra, calculando sus posibilidades y siguiendo, luego, cada paso de P a la pequeña cola del baño. “Disculpa, pero no pude evitar venir e invitarte un cigarro – no parecía que estuvieses teniendo la conversación de tu vida con ese sujeto”. P lo miró detenidamente, le sonrió y aceptó su propuesta. “En realidad todo iba ‘bien’ –tomó una bocanada de humo– hasta que dijo que no entendía la música de los setentas, y que Led Zeppelin le parecía overrated”. Botó el humo, y esperó una respuesta honesta. “No puedo creer que haya dicho eso del cuarteto más grande del rock ever”. P sonrió abiertamente. “Me declaro fan acérrimo de Led Zeppelin, es mi banda favorita por excelencia” – “No way, ¡es MI banda favorita! Me quedé muda cuando dijo lo sobrevalorada que la consideraba”. Ambos conversaron y sonrieron por un lapso de quince minutos, hasta que una chica apareció detrás de él y le cogió el hombro, mirando fijamente a P. “Amor, ¿nos vamos?”. P rió, se acomodó el cabello detrás de su oreja izquierda, y caminó a la barra del segundo piso. "Irónico", pensó.

Había un sitio libre al costado de un chico que le recordaba mucho a un preciso amor platónico de hace como dos años. Sin pensarlo dos veces, se sentó silenciosamente, cruzando la pierna derecha sobre la izquierda, revelándole un poco más de piel a la noche. Él la miró, y le sonrió. Ella lo miró, recostando un poco para atrás su cabeza, y le devolvió la sonrisa. Se presentaron, conversaron, tomaron un par de tragos y verdaderamente se gustaron. Fernando fue la cerecita de la noche de P, y quien por fin le quitó un poco lo rojo de la boca. Fue, también, el único que se llevó su número, y a ella a su casa.
Qué noche.

viernes, 19 de setiembre de 2008

Leave before the lights come on (o conexiones cerebro-sonrisa)

"And I suppose that's the price you pay,
well oh it isn't what it was,
she's thinking he looks different today,
and now there's nothing left to guess now."


Paula se reía mientras volvía a casa, contando sus pasos detenidamente y recordando la sombra de otro par de pasos que no muchas veces la acompañaron. Sabía perfectamente que quería volver a sentirse tan rarísima y única como cuando caminaba al lado de… Sí. Y pensar y repensar cuidadosamente qué decir – porque con él las conversaciones no eran como con cualquiera, no. Y tratar en vano de no sonreír demasiado – porque, aparentemente, no podía dejar de hacerlo, era casi como una reacción automática, como si de pronto (e instantáneamente) su cerebro le comunicara a su boca que había llegado el momento de trabajar, y así lo hacía.

Realmente extrañaba esa sensación de películas que comenzó con un miércoles y terminó un viernes, pero no sabía si eran los recuerdos y el sol jugando un poco su cabeza, o si de verdad quería regresar a la conexión "cerebro-sonrisa" que le producía el sujeto aquel.
En definitiva, Paula debía analizar cuidadosamente la situación con un poco de W&W, y del valiosísimo aporte de L.

L: Creo que estuvo llorando el otro día.
P: ¿En serio?
L: Sí. Me dio
un poco de pena.
P: ¿Crees que deba hacer algo?
L: Pues…

miércoles, 17 de setiembre de 2008

Comptine d'été nº2 (o extractos de dieciocho y treinta pe eme)

Mírame, y observa cada detalle de mi fisonomía con cuidado.

Recuerda bien la sombra que proyecta mi cabello sobre mis hombros, y el camino de pecas que va de mi cuello hacia… Bésame –sin prisa– y juega con mis labios. Muéstrales toda la empatía que casi veinte (largos) años no les mostraron jamás por… Abrázame, y estrújame contra tu pecho. Siente cada latido de mi no corazón (suyo) perdido, y adivina cuánto me toma poder acompasar mi respiración con la tuya.

Entonces, y sólo entonces, súbeme la falda despacio, despacito, aclimatando cada centímetro de muslo que vayas desprendiendo de tela al híbrido ambiente que creaste en tu living room – te gemiré al oído las cosas más dulces que hayas escuchado nunca.
Ven, y arrebátame (once and for all).

martes, 16 de setiembre de 2008

Glory box (o camas y prospecto de noches de lunes)

"From this time, unchained,
we’re all looking at a different picture,
through this new frame of mind,
a thousand flowers could bloom,
move over, and give us some room".


“Esta noche me quedo, prefiero tu cama”, y, sin más, se echó al costado izquierdo cuidadosamente, estirando sus brazos y cruzándolos detrás de su nuca. Llevaba puesta una camiseta blanca y un viejo pantalón de pijama, de esos grandes que les regalan a los niños creyendo que así es mejor, que les quedarán hasta que tengan un par de años más (y que seguramente no usarán en sus veintitantos, pero bah – todos saben que ése es su propósito final).
“Don’t be so sure about that, honey. ¿Qué te hace pensar que compartiré mi cama contigo?” – dijo ella, terminando de sacarse cuidadosamente las pantys que traía puestas, y quedándose con una blusa blanca de grandes botones negros media abierta.“Pues, digamos que sé que estuviste trabajando toda la tarde y que necesitas un buen baño relajante – tú sabes, de los que te sé dar, y muy bien. Luego de eso, y el sexo –claro– estarás muy cansada como para botarme. Entonces esperaré a que te quedes dormida, y si yo no puedo conciliar el sueño pues… al menos tendré las pecas de tu espalda para contar en vez de ovejas hasta que amanezca”.
Ella rió. Sabía muy bien que eso era precisamente lo que necesitaba, y quería. Él se levantó de la cama, se acercó a ella y la cogió de la cintura. Se miraron fijamente por un par de minutos, y la besó.

“Bien –dijo, abriendo el último botón de su blusa– pero sólo esta vez. No quiero que se te haga costumbre, ni a ti, ni a mi cama”.

sábado, 13 de setiembre de 2008

The Grand Vizier's Garden - Part Three (o note to self)





Lo siento, y mucho.
Debo confesar que
me encantaría mirarte más de cerca
e inclinarme a ver qué haces
y qué palabras tan seruginescas
logras gesticular(me),
pero es un lujo que,
al menos de momento,
no me puedo dar.
(léase: jugar a los cíclopes contigo)

miércoles, 10 de setiembre de 2008

Un peu de Cortázar.


FLOR Y CRONOPIO

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.

La flor piensa: «Es como una flor.»

Pas si simple (o carta para ti)

A: _________
De: __________


Te extraño a ti, y al vaivén de tu pelo a través del auricular.
También tu acento desgastado y la manera de reírte tan tuya
que me hacía (hace) sonrojar.
Extraño levantarme con la rara sensación
en mi pecho (y mariposas en el estómago)
de que será el mejor día de mi vida, y de caminarlo discretamente
con una sonrisa estampada en la cara.
Extraño decirte las cosas más
delicuescentes que mi boca
me permitía articular sólo (y quizás sólo)
porque era terriblemente tarde al otro lado del mundo,
y eras tú, y era yo
a siete horas de distancia
(tan tuyas como mías)
contándote los cuentos que a nadie detallé jamás.
Extraño la boca de
anís que nunca tuve,
y que de haber tenido no hubiera cambiado
ni por mil trescientos cincuenta y cuatro besos de moza,
no.

Te extraño a ti
porque de golpe era feliz,
y cosas por el estilo.

P.D.: Pas si simple (rire sans toi).

martes, 9 de setiembre de 2008

Guess who (o tap tap tap, y jadeos)

"I'm a good girl
I'm humorous and smart.
I read books,
speak French and Latin too".





Tap, tap, tap tap. Paula controlaba su respiración con cada paso que daba, coordinándola a su vez con la música de fondo. Sentía cada músculo de su cuerpo moviéndose, trabajando mientras calentaba. No le gustaba mirarse en los espejos mientras lo hacía – en realidad era algo que le molestaba bastante.

Pero había alguien a quien no le incomodaba en absoluto verla, ni distinguirla del grupo a medida que avanzaba la hora quema-calórica. In fact, a él parecía encantarle notar cada paso suyo, cada sorbo de agua que tomaba, cada vez que cogía su toalla para secar el sudor de su frente y cuello. Y, above all, ver cómo soltaba su cabello, lo agitaba descaradamente y lo tomaba entre sus dedos para sujetarlo –again– con una pequeña liga azul. Sí. A Andrés también le fascinaba olerla desapercibidamente cuando iba por más agua, sin ningún sonido más que el jadeo de ambos.

Paula lo notaba, pero no quería (o evitaba) darse cuenta. Sólo sonreía, se colocaba sus audífonos y enrumbaba a casa luego de sesenta exhaustivos minutos. Después de todo, ella es (como dice Nekta) una niña buena, graciosa y lista.

sábado, 6 de setiembre de 2008

Secret (o mensajes -para nada- subliminales)

"Got a secret
Can you keep it?
Swear this one you'll save
Better lock it, in your pocket
Taking this one to the grave".






Buenas noches, señorita. ¿Puedo ayudarla en algo?

Tengo un mensaje para él, pero debe prometerme tres veces que no se lo
dirá a nadie más, ¿entiende? Que sólo llegará a sus oídos.

Por supuesto, señorita. Qué poca fe tiene usted en mi, y en mi buena memoria.

Lo siento. Bien. Dígale que, pues… que el tiempo apremia, que se me
acaban las excusas, que no soy tan fuerte como aparento y que la debilidad de
mis labios es muchísimo más grande que mi tendencia a los resfríos. Dígale que
cada día que pasa lucho con la tentación de darme al miedo delicioso y a la
noche, que necesito más de su inocencia que de su experiencia… y que me estoy
esperando inútilmente.

Perfecto, lo haré apenas logre comunicarme con él.

Ah! Por favor, buen señor, dígale también que quisiera que cuente las pecas
de mi espalda, ¿sí? Que aún nadie lo ha hecho, y quisiera que fuese el
primero.

Claro, no hay problema.

Gracias, buen señor.

martes, 2 de setiembre de 2008

Si tu n'etais pas là (o como realmente no estás, y estás)

"Les projets que je fais
Presque sans trêve
Les beaux soirs ou l'espoir
Berce mon rêve
Nos tourments bien charmants
Si loin du monde
C'est à toi que je dois
Ces joies profondes"


Paula se encontraba cómodamente sentada en el asiento azul de una sexta fila dentro de un auditorio desafortunadamente –nada– lleno, en medio de un seminario de algo así como Derecho Administrativo, a eso de las dieciséis y cincuenta minutos pe-eme.
“A qué sujetos se le aplica la ley”, repetía incesante Hugo Gómez, y una diapositiva mostraba luego a quiénes no el D.L. 1034. Era puro y refinadísimo bla bla bla. Ella escribía con su fiel lapicero morado, y todos creían inútilmente que seguía la riquísima exposición del muy buen nerdy Hugo. Escribía, y pensaba. Todo el camino de apestoso tráfico alucinó un poco con “conocer” a cierto personaje.

De ahora en adelante lo denominaremos simplemente “R”.

Por pura casualidad (o simple causalidad de comercios y domingos aburridos) Paula se topó con la mirada de R –perdida, preciosa, y hasta algo polígama– que le hacía ojitos desde una página bastante periódica. Lo tildaban de escurridizo, pero a ella no se lo ocurría otro adjetivo que no fuese rico. Riquísimo. Per-fec-ti-to. R era el justo cliché de artista no arty y barba descuidada (bastante precisa) más linda que había visto en su ya no tan corta vida. Sus ojos, su boca… cerró sus párpados y trató vagamente de imaginarse en un balcón –su balcón– y de tenerlo a escasos centímetros de su cuerpo, el cual moría por tumbarlo sobre el edredón de plumas de ganso y…

“¿Qué prueba la autoridad con una y otras regla?”, continuaba Hugo con sus principios de licitud y razonabilidad. Paula miraba pícaramente al expositor de apellido curioso mientras mordía su lapicero, tratando en vano de ser coqueta – tratando, también, de seguir soñando despierta con el balcón, la barba y las plumas.

Entonces moría por tumbarlo sobre el comodísimo edredón, caminar por encima de su pelo hasta llegar a su oreja y, una vez allí, susurrarle los cuentos más delicuescentes. Y, justo en el momento más “intenso”, estamparle media sonrisa en su boca de jazmín – porque era definitivamente de jazmín.

Abrió su chupete de fresa, y se lo metió a la boca descuidadamente mientras escuchaba la canción de su caprichoso bombón boca de anís. Y jugaba con él, frotándolo contra su labio superior e inferior. En realidad no podía seguir sentada en esa sexta fila, al menos no pensando en miles escenarios posibles y en sus balcones y edredones. Decidió finalmente pararse, e ir a casa.

Y así lo hizo, recordando -por supuesto- a su bombón de anís.

domingo, 31 de agosto de 2008

La Redécouverte (o necesidades primarias y no tan radicales)



En ese entonces debía tener más o menos cuatro, o quizás cinco años. Era algo así como la inocencia encarnada – podía incluso ser el prospecto perfecto de niña naif. Era exactamente todo lo que debía ser, y tenía más que precisamente lo que debía.
Nunca nadie se cansó –jamás– de hacerla reír, y comprarle algodones de azúcar; de tomarla de la mano para cruzar las calles; de cargarla con ternura para que pudiera alcanzar el pote del azúcar para hacer galletas; de hacerla dormir siestas después de almorzar para que descansara todo lo jugado en la mañana; y, above all, de contarle cuentos por las noches para que durmiera quieta, abrazando su oso de felpa.

Fue descubierta así, más o menos cuando tenía cinco, o cuatro años.

Ahora, más o menos dieciséis años después, se pregunta en dónde quedó todo aquello. Qué pasó con los algodones de azúcar, los potes sobre el refrigerador, las siestas después de almuerzo, los cuentos por las noches y los osos de felpa. Y fue entonces que “como Don Quijote, decidió que debía embestir contra los molinos de todas las miserias de la vida”, y ser redescubierta.

Paula veut être redécouverte – pero de verdad, y para “siempre” (léase “siempre” como un largo y no tan inconstante período de tiempo).

miércoles, 27 de agosto de 2008

De raíces y tunes.

Entonces habló de raíces.

Dijo: “me quedaré hasta que me salgan raíces”. Y, luego de explicarse, lo afirmó.
En ese momento, Paula no se dio cuenta verdaderamente de lo que había dicho, como sin querer hubiera inhibido de forma parcial cualquiera altanería u orgullo (evitando ser desvergonzada, claro). No pensó en consecuencia alguna, no. Se dejó llevar simplemente por lo que sentía, por lo que sabía su tun, tun – tun, tun, y no aceptaba tan bien su razón.

¿Qué quedó? Interpretación negativísima, minimal heartbreak for her.

lunes, 25 de agosto de 2008

Pablo honey.

Era un muchacho bastante indie, allá por el dos mil siete guión uno. Paula terminaba un período de transición que la llevó finalmente al lado oscuro de la luna, y un par de cosas más, realmente incontables.
Recuerda así, vagamente, la primera vez que cruzaron miradas. Era un salón bastante concurrido, y la posibilidad de sentarse en carpetas contiguas era algo escasa (por no decir nula). Algo en ella nunca terminó de agradarle, o al menos eso creía Paula cuando se miraba en el espejo del segundo piso del pabellón “D”. En realidad nunca hablaron, pero tampoco necesitaron hacerlo – como una de esas cosas que no se pueden explicar.

Eventualmente, terminaron hablando, incluso agradándose. Y sólo necesitaron de un viernes frío, un salón más que vacío, una buena amiga en común y otra algo mitómana. Era algo así como increíble la química que podían tener respecto a música y otras artes, lo mucho que los entretenía el hecho de haber compartido un salón ciclos atrás y no haber cruzado palabra alguna. “Creía que me odiabas, sinceramente” – “Tienes ideas muy raras”. Risas.

Ahora, pues, podría decir que se llevan fenomenal. Intentaron tocar juntos, pero Paula es muchísimo más vocalista que bajista, y… Bueno, digamos que sólo lo hicieron una vez, y que ella no lo olvidará jamás. Y aunque no comparten cursos, siempre se terminan encontrando por la universidad, como suele suceder. También tienen de esos almuerzos frustrados por falta de aviso, y cosas por el estilo.

Y ya es su cumpleaños – veintidós velas en su pastel.

martes, 19 de agosto de 2008

Honey pie (o rutinas de baño y pecas)


"Honey pie you are making me crazy
I'm in love but I'm lazy
So won't you please come home".





Cuando termina de bañarse, se envuelve en una toalla
y se queda un rato frente al espejo.
Con ambas manos toma su cabello
y lo enrolla cuidadosamente sobre su cabeza,
dejando ver lo más posible su cuello.


Se acerca al espejo
y empieza a contar las pecas de su rostro.

La mano que las cuenta las sigue en línea
por su cuello y hombro
hasta hundirse en su pecho.


Deja, entonces, caer la toalla
y empieza a pellizcar
cada peca sobre su piel
pringada de pequeños puntos
como si quisiera deshacerse de todos
y cada uno de ellos..

Compara toda imperfección y registra cada recuerdo de su extensión.


Y así,
la peca de su cuello
que se repite en sus brazos,
que se
repite en su pecho,
en su costado derecho,
que se repite entre sus
piernas
y en toda su espalda.

Perfectas. Cada una.
Todas y cada una.

sábado, 16 de agosto de 2008

I want you (she's so heavy) [o la muy agradecida colaboración de Chinaski¹]

"I want you, i want you so bad.
I want you, i want you so bad
it's driving me mad,
it's driving me mad."


A Alicia le gustaba aquella banda de tributo a los Beatles. Le gustaba sobre todo el que venía a ser McCartney, aunque su Beatle favorito fuera John Lennon.
Se movió para la derecha, y le pidió a Giorgio algo más de hierba. Giorgio le dio más hierba y Alicia se la fumó, pensando en lo mucho que quería conocer a ese bajista. Su descuidada barba era sexy. Su tamaño era sexy. Su voz era sexy. Sus dedos en movimiento eran sexies. En general, el hecho de que supiera tocar un condenado bajo era sexy.
Alicia caminó hacia Martha.
“Eh, creo que quiero con el bajista,” le dijo al oído, haciéndose escuchar por encima de "I Want You". Martha le hizo un gesto para que le pasara la hierba.
“Ah. Son amigos de Giorgio. Pídele que te lo presente cuando acaben.”
“Oh”, murmuró Alicia. “Genial. Es viernes”
Le dio una pitada a su porrito, y un trago a un vaso de cerveza que alguien acababa de dejar sobre el amplificador que estaba a su izquierda. Miró al bajista de nuevo, mientras sonreía con la mitad de su boca roja y levantaba su ceja derecha. El bajista la miró a ella. Ambos agitaron su cabello.
Bajo bajo bajo bajo. Tap tap tap tap.
She Came in Through the Bathroom Window.


Tenías que ser un jodido bajista, ¿cierto?


¹Se agradece a http://poesiadelamala.blogspot.com por la tan pintoresca noche que le pintó a Paula.

martes, 12 de agosto de 2008

Muchacha ojos de papel (o deseos de sueños entre manos)


No sabe precisamente qué hora es, pero Paula siempre abre los ojos casi casi tres minutos antes de darse cuenta que el despertador de su celular todavía no sonará. Y le pesa tanto que no sabe qué hacer.

¿Por qué?

Pues, podría enumerar un sinfín de razones, pero no lo haré. Hoy me remito simplemente a ser una espectadora más de aquella disimulada muchacha. Ella que todo lo ve, que todo siente, que trata de desempolvar un poco el desbarate que lleva dentro. Que se levanta, y se asegura de que ambos pies no toquen el suelo directamente cuando es invierno. Entonces, con pasos torpes, logra desperezarse, llegar al baño y darse cuenta de la persona al otro lado del espejo que la mira casi directamente, evidentemente muchísimo más despierta que ella misma. Sonríe, y ella le devuelve la sonrisa (media sonrisa, en realidad).



“Sólo sueña un sueño despacito entre mis manos, ¿quieres?”.

lunes, 4 de agosto de 2008

De chocolates y pecas.





Je veux ta vie dans ma vie.
Je te veux dans ma vie.
Une vie chocolats et taches de rousseur.


Con todo, todo el chocolate del mundo y las pecas que quieras (incluyendo las inéditas).

sábado, 2 de agosto de 2008

Dix mois d'attente (o muñecas de salón)

Muñeca – dijo L, mientras aspiraba una bocanada de humo de su ya gastado cigarro.
Paula, que miraba inerte en dirección a la puerta que daba a la calle, volteó su cabeza.
Eran las dos únicas personas en el salón de aquél café.

- Disculpa, ¿qué dijiste?
- Muñeca.
- Sí, pero… ¿de quién estás hablando?

L arremetió su cigarro en el cenicero negro, tomó un sorbo de café, y levantó la mirada.

- De ti, obviamente.

Paula se sonrojó, y su boca sólo atinó a hacer lo que sabía mejor.

- Así que rubores rosa y medias sonrisas eh – sin duda alguna toda una muñequita. Eres el personaje del que tanto me habían hablado, el que anhelaba tanto conocer.
- ¿Personaje? Disculpa, yo… Yo no sé quién eres.
- Y debo asumir, en este preciso momento, que esa resulte ser traba suficiente como para dejar de hacerle justicia a cada pestaña tuya, a cada mueca, a cada tapada de cara por simple timidez, a cada cigarro tan bien fumado durante éstos… no sé, como… ¿diez meses?
- Dios, eres tú… L. Creí que…

L se levantó, se sentó al lado de Paula en el amplio, cómodo y gastado sofá escarlata. Le acomodó el cerquillo cuidadosamente y le dio un beso en la frente, mientras tomaba sus manos, frías desde luego.

- Muñeca. No sabes lo que esperé para encontrarte en este salón.

miércoles, 30 de julio de 2008

Máquinas (o vientos miraflorinos que corren y despejan)


"Todo te va a quedar más claro
Todo te va a quedar más claro
Todo te va a quedar más claaaaaaaro"








Hoy compláceme, y ríete con esa desesperación que revela tu genuina procedencia.
Ríete de las estrellas que nunca dibujé en tu cielo despejado, y a cambio
entristécete por las que colgaré en cada uno de tus huesos¹.




Aunque en realidad no quede "más claro", siempre existe el buen consuelo de Alex Anwandter.


¹ Extraído de 'Al Pie de una Fontana'. Nuevos Poemas Italianos, Renato Cisneros.

jueves, 24 de julio de 2008

Aviéntame (o la más tacuba de los café)

"Amárrame y muérdeme,
llévate contigo mis heridas.
Murmúrame y ládrame,
grita hasta que ya no escuche nada."




Si es así, entonces seré (aviéntame).

viernes, 18 de julio de 2008

I fall in love too easily (o un paseo por Montmartre)


Caminábamos por Montmartre, impregnándonos del aire impresionista, contagiándonos de la bohemia parisina. Los árboles lánguidos y desnudos nos miraban celosos, casi como reprochando nuestras manos juntas y nuestros pómulos rosados. Les bons messieurs nos ofrecían pequeños molinos rojos y cabareteras seductoras entre sonrisas y quatre euros, tan irresistiblemente bohemios y parisinos que era de lo más difícil decir "non, merci”, pero teníamos ya como tres maletas llenas de pequeñísimos molinos y lindísimas putas.

Caminábamos por Montmartre, impregnándonos del aire impresionista. Y éramos los dos extraños más bohemios y parisinos de la Rue Norvins.

sábado, 12 de julio de 2008

Femme Fatale (o onomásticos de veinte).

"Here she comes, you better watch your step
She's going to break your heart in two, it's true
It's not hard to realize
Just look into her false colored eyes
She builds you up to just put you down, what a clown."



Paula a accompli vingt années:
c'est maintenant toute une mademoiselle,
tout une non femme fatale.

miércoles, 9 de julio de 2008

Un marionnette de galette (ou une nullité d'acte juridique par le matin du mercredi)

Nueve y diecesiete de la mañana. No, aparentemente nadie tiene la sonrisa que tiene Paula, al menos no en su clase matutina. Sin estrés (extrañamente) y con unas ganas de dar brincos y hacer bailes sobre-sitio comiquísimos.


El muñequito de torta expone su caso de Nulidad de Acto Jurídico con el muchacho
que al parecer tiene lindas pestañas (parece mujer). Pero qué muñequito es.
Juega con sus pies de lado a lado, y mira a su contraparte con una mirada algo
segura y sutil. Mira de reojo su papel (el que asumo tiene sus alegatos) y mira
al salón rápidamente. Me mira. El muñequito de torta tiene la mirada fija en…
Réplica. Mira su papel. Pone las manos detrás de de sí, y sigue jugando con sus
pies detrás del podio.
Vibra. Vibra mi bolsillo. Un mensaje, risa. “P, no
babees eh”. Volteo y le sonrío a mi compañero. “No lo haré, no lo estoy
haciendo” (al menos no “out loud”).

Qué muñequito de torta. Paula no babea por muñequitos de torta. Él la mira, pestañea - ella mira fijamente su portátil, y termina de escribir. Nueve y treinta y cuatro de la mañana.

lunes, 7 de julio de 2008

Estrés going on es-cuatro.


Paula miraba el piso de su cuarto mientras caminaba, de lado a lado. Y de su cuarto al baño, y del baño a la cocina, y de la cocina al estacionamiento, y así hasta llegar a su cuarto otra vez.
Se puso a llorar, frenéticamente, sin saber exactamente el por qué (bueno, obviamente conocía cada razón de sus lágrimas a la perfección). Trató de calmarse, inútilmente (claro), y de respirar tranquila. No, no pudo. Incluso buscó de esas bolsas de papel marrón para tratar de respirar pausadamente, pero no encontró ni una verde de vivanda.

"Tienes que ver más allá de todo lo que tienes en la cabeza, ¿sabes?"
¿Qué hay más adelante?
"Perspectivas, querida."

sábado, 5 de julio de 2008

De X's y P's (o un poco de la rarísima semana de Paula, como cuento antes de dormir)

X dice:
Sólo quiero saber cómo está Paula… qué ha estado haciendo... etcétera.
X dice:
:)
p dice:
La semana de Paula podría diagramarse casi perfectamente en una gráfica.
p dice:
Algo rara, comenzando medio bajo, con un pico cumbre, luego bajó otra vez, y subió, y se quedó entre los dos últimos, como quien no quiere la cosa.
p dice:
Dentro de todo (la universidad, sus cosas, y demás) trataba de encontrar un equilibrio que le permitiese concentrarse en las pequeñas cosas que le interesaban, a pesar del odioso sol que arruinaba un poco sus planes.
p dice:
Tuvo un par de prácticas, varias entregas de trabajos y una exposición - todas regular (y hasta excepcionalmente bien). Aunque el estrés empezara a agobiarla un poco, sinceramente, trataba de tomar mucha agua para no dejar a su cuerpo secarse como una pequeña pasita.
p dice:
No comió casi nada de chocolates debido a la tensión, pero no le afectó mucho. O mejor dicho, no le afectó tanto como cuando casi al final de la semana tuvo que poner las cosas en perspectiva por varias horas de madrugada (en la que no consiguió dormir nada, y hasta se levantó cuarenta y siete minutos antes que su despertador).
p dice:
A Paula, por lo general, no le gustaba hacerlo (poner las cosas en perspectiva), aunque sabía lo importante y esencial que era. A veces prefería simplemente mirar su techo, o salir al patio y ver había luna (a ella le encanta la luna, para ella no hay cosa más preciosa), todo menos el inconsciente movimiento de toqueteos de clavícula, que terminaban casi siempre en el huequito y los tun tun, tun tun de su corazón.

En realidad, era su corazón el que le daba la mayoría de respuestas. "A veces no es tan bueno pensar con la cabeza fría, sino con el pulso entre acelerado y no habido", se repetía fielmente cuando sabía que debía tomar decisiones.
p dice:
Entonces, ése fatídico día en el que Paula llegó al pico de su gráfica, casi casi al final de la semana, simplemente no pudo más. Luego de mil entretelones, de dimes y diretes, de unas cuantas lágrimas en su almohada y varios sorbos de agua, sólo se dedicó a escuchar en repeat una canción que últimamente iba teniendo mucho sentido para ella. "How i wish, how i wish you were here".
p dice:
Cuando iba por la octava repetición, recordó el día que escuchó la mismísima canción por el mismísimo Roger Waters. Y sonrió. Y luego recordó lo miserablemente triste que se encontraba en ese momento, y trató inútilmente de hacer las cosas que tenía pendientes para el último día de la semana en que se le exigía productividad. Trató en vano. Luchó por un par de horas, pero no podía pensar: estaba nula, y no sabía por qué. Trataba. "otra vez con la clavícula". Su corazón latía fuerte, rápido. "qué será. Me duele un poco el...". ring. "aló, ah sí". Debía terminar el trabajo, pero no podía, simplemente no podía, no sabía qué hacer. "juguemos batalla naval" - "vale". ring. "aló". Paula perdió dos de tres, se sentía mal, pero no peor. Abrió entonces un documento de word para empezar a escribir lo que se supone debía escribir para el día siguiente. No pudo. No pudo.
p dice:
"¿Qué demonios te pasa?" - se repetía constantemente, sin tener una respuesta clara. Fue al baño, se lavó la cara, se miró directo a los ojos y trató de darse una cachetada, pero no pudo. Miró abajo. Se cogió del lavamanos. Cerró los ojos fuertemente, y cayó una pequeña gota salada en su brazo derecho. "todo está bien, en efecto, todo debe", se dijo a sí misma. Abrió el grifo derecho, se lavó la cara, dientes y manos, y regresó a su documento de word, perfectamente en blanco. Trató de poner música, pero ahora sólo atinaba a escuchar "mother, will they put me in the firing line? is it just a waste of time".

Hush now baby, baby, don't you cry. Dentro de sí, y muy a su pesar, sabía que no se trataba (y nunca se trató) de tiempo perdido.
p dice:
Bien porque el tiempo no es algo que realmente puedas encontrar o perder, sino simplemente entender.
p dice:
Paula sabía que a veces hay cosas tan duras y secretas que eran quinientas treinta y dos veces mejor guardarse a dejar escapar. Su gata empezó a maullar - tenía hambre. Así que se puso sus pantuflas, y fue a dejar caer un poco de comida en su plato.