sábado, 21 de abril de 2012

Cool Jazz (o crónicas de viernes, y santos)



Lo más divertido de la noche era que al día siguiente no tenía que levantarme temprano, y esa ligera sensación de libertad me subió por las piernas y terminó en mi pelo. Ellos no sabían con exactitud a dónde iban, o en qué lugar terminarían al final, o si había un final después de todo, por más sospechas que tuviera ella  revoloteando en su cabeza, o el deseo (léase: erección) que él tenía entre las piernas. Pobrecito él, pobrecita ella.

Pero lo más divertido, en realidad, fue la desnudez y vacío de las calles, que se sentían tan mías como el patiecito que tengo en casa, al lado de mi ventana (donde se escapa uno tan bien que, pues, ya ni da vergüenza) – en fin, también los innumerables besuqueos, incluyendo los del callejón, contra la pared. Sí, en su piel ella se sentía algo sucia, pero delicuescente. Deliciosa – como quien ama la oscuridad y lo perverso, pero conservando tonos de inocencia.

Era algo que, en teoría, al menos cinco o seis años atrás, habría sido posiblemente la cereza del pastel, pero que se tenía que contentar –ahora- con lo que pudiera conseguir en plena calle, y a luz de luna. Y no podía recordar por qué justamente habría sido la posible cereza del pastel, no podía en absoluto. Un paréntesis de pasado que no puedo recordar, aunque quisiera, pero por algo olvidé. Pastillas para recordar, s’il vous plait. Merci.






sábado, 23 de abril de 2011

La noyée (o mi nuevo compañero de paseos)



Me aprovecho del tiempo, y lo siento. De hecho las cosas no siempre son lo que parecen, aunque me queda claro que así a veces funcionaría mucho mejor. En este caso sería mucho mejor para ti, creo, mi vida de apariencias. Yo tengo que decirlo al menos una vez: me gusta mucho mirarte, bien. Y muy bien, incluyendo esas ganas terribles de acercarme y pasar mi mano por tu cara, reconociendo bien cada centímetro y haciéndolos míos, por un ratito, para que tu silueta me resulte de lo más familiar al tacto, bajo cualquier circunstancia. Me gusta, también, la idea de pasear contigo, y que hagas tuyos mis caminos. Pienso mucho con la idea de coger tu mano y ya. Sólo cogerla al caminar, y no mirarte, porque eso implicaría una serie de explicaciones que probablemente no quiera dar, ni recibir. Egoísta, lunática, pero ¿por qué no hacerlo? I mean, no creo que haga falta más. Creo que me gusta la idea de dar paseos contigo, ser tu Amélie Poulain - don't worry, ya lo superaré.




<3

sábado, 29 de enero de 2011

505 (o reproche al ausente)

"I'm going back to 505,
If it's a 7 hour flight or a 45 minute drive,
In my imagination you're waiting lying on your side,
With your hands between your thighs."



Hola, hola, camarón sin cola que toma coca cola. Son ya como las diez de la mañana, hora normal para un par de reproches, así que… ¿en dónde estaban tus muslos ayer cuando quería tenerlos a mi sola disposición, eh? A merced de mis manos, con tu piel haciendo chispitas en la mía, fuegos artificiales, así. Me pareció extraño no encontrarte por ningún rinconcito de por ahí, porque siempre por esos mismos rinconcitos andas convirtiéndote en la mejor/peor versión de ti, esa que me agrada. Y ese color de ojos que no sabré con exactitud hasta que juguemos al cíclope un buen día de estos. Yo tenía felicidad para como cuatro horas, así que habrías estado más que encantado con toda la situación, era tal y como te la imaginaste seguramente, con un gran lazo encima. Que, ¿no te la imaginaste? No mientas. Está bien, seré un poco más explícita: yo sólo quería morderte la oreja, luego de susurrarte algo sutilmente cochino al oído. Verás, ayer me hubiera encantado tenerte entre las piernas, en ese sofá, en ese rinconcito de por ahí. Tough luck, darling.

Tuve que contentarme con cualquier versión de cualquier otra persona, lo cual no estuvo nada mal, pero si hubieras salido ayer… Bueno, ya lo sabes. Ahora te dejaré para que pienses bien todo esto.

lunes, 24 de enero de 2011

On and on (o los buenos suecos)

On and on, and on, and on
we've been doing this too long
it's time to find another way
it doesn't matter what you say.






Si me acompañaras
hasta allá arriba
probablemente te engañe
y te diga que sufro
de basorexia.


<3

domingo, 21 de noviembre de 2010

< 3 (menor tres)

Casi como de la nada
los montones densos te soltaron.

Y entonces allí estabas,
en tu usual lecho de muerte,
de un color ámbar
que da miedito.

Y me deja adivinarte
entre mis labios
-deliciosamente-
como queso,
queso.

martes, 10 de agosto de 2010

Playground love (o la típica que me empiezas a gustar pero caleta)

"I'm a high school lover,
and you're my favorite flavor
Love is all, all my soul
You're my playground love".



Hola, hola, hola. Esto no es una declaración de amor, pero abiertamente he de admitir que me produces esa rara sensación de chiquita enamorada y horrible. A veces me siento tan egoísta, sí, sí, pero no me importaría serlo contigo. En una frazada escocesa, para el frío, y algo que ver en la tele. Comiendo. Me encanta tu nombre, creo que ya te lo dije, y se lo dije a tres personas más, pero es porque se trata de mi época favorita del año. Esa que me mata lentamente, y que yo vivo toda a gusto. Me encantas, o me has encantado, y es bonito. Los términos no me importan, ni las etiquetas, para que lo sepas bien. Y no digo más porque tengo sed y necesidades. . Esto no es una declaración de amor, repito, es el primero de mis pasos para…


¿Vámonos?



Anytime, anywhere,

You're my playground love.


domingo, 4 de julio de 2010

Fell in love with a girl (o anécdota de óvalos)


Y justo cuando pensé que una chiquita intentaría venderme algo.



Señorita, señorita, el chico de allá dice que le ama.

QUE LE AMA, SEÑORITA, LE AMA.

“¿Qué? ¿Quién?”

El chico, señorita, por la camioneta, por allá. ¡DICE QUE LE AMA!

“Oh por dios”.


Qué tal sentimiento para más extraño. Disocié un poco con la realidad. ¿Esto está pasando realmente? Seguimos caminando, de hecho. Todo es tan gracioso ahora. Veinte pasos más tarde y, miren quién viene corriendo atrás nuestro. Es la misma chiquita.


SEÑORITA! EL CHICO DE ALLÁ DICE QUE LE AMA!

“¿Quién es? ¿El rubio ruloso?”

NO, EL DE PELO NEGRO, SEÑORITA

“Oh, no sé quién es”

YA PUES SEÑORITA

“Pero ¿qué quiere que haga?”.

DICE QUE LE INVITA AL CINE.

“Jajaja, asu – dile que el próximo sábado”.




Risas. En verdad quería comprarme un chupete de cereza, nada más.

No me quejo, no se equivoquen. De hecho fue divertido. Gracias ♥


domingo, 30 de mayo de 2010

Katherine kiss me (o breve e ilustre descripción del mejor beso que me han dado)

Lo más gracioso es que,
al final de todo,
tuviste razón.



Eran como la una y pico, y el local reventaba. Reventaba duro, reventaba rico, la gente estaba en toda su nota, y nosotras acabábamos de matar una chata rubia con agua en el baño (bastante gráfico, lo sé). De pronto nos encontramos con ellas. Ellas, las amigas de una amiga, alegrísimas y contentas como ellas solas. Ebrias, pero no totalmente. Todo fluía mientras las entretenía e incluso alegraba un poco más, con ese poquito que me quedaba y que sirvió hasta para romperle la boca a una preciosidad de chica. Linda, en verdad. Tanto que valió la pena atravesar un mar de gente para llegar a ella, ¿no cat?

Y luego, no recuerdo cómo, alguien me interceptó.

Él: Tienes, hmmm, como tres segundos para decidir algo…
Yo: oh, ya.
Él: lo que pasa es que, en verdad, me muero de ganas de besarte porque eres linda…
Yo: “:X”
Él: si no quieres, en verdad no pasa nada, pero si quieres dime que si, dime que sí.
Yo: “:O”
Él: igual probablemente no lo recuerdes, esto es muy rochoso para mi


Uno, dos, tres segundos pasaron. Lo miré, le sonreí, y lo besé.
Lo que sí olvidé fue decirle que tenía “bolas”. Grandes bolas. Y por más cursi o de comedia romántica que haya sido, fue uno de los mejores besos que me han dado.


Gracias, fue lindo. ♥

domingo, 9 de mayo de 2010

No I in threesome (o cuentos de Florentino/respuesta pa-ra-ti)



Hola. Creí que nunca responderías.

Yo me acuerdo de una de las últimas veces que pisé Florentino, a una hora ridículamente temprana, como era costumbre, en uno de esos fines de semana más de mi vida de hace unos cuantos años. Y de como no pareciste inmutarte en lo absoluto por mi novísima cabellera pelirroja cuando me viste de pronto, o creo que más bien dijiste un “hmm sí te queda normal” o “sí, te queda bien”, y luego te fuiste porque algo pasaba con algunos cables o amplificadores, o simplemente te llegó al pincho verme, qué sé yo. O hasta creo que fue básicamente que esa noche tendrían un baterista “fuera de serie” (que luego me enteré habías sido tú) y todo era más estresante de lo que usualmente es tocar en un establecimiento abierto al público, con todos tus amigos/conocidos/no tan amigos/enemigos/totales ‘x’ esperando el mejor de los conciertos, el mejor. Ese día estabas igualito a Alex Kapranos, ¿sabes? con esa casaca de cuero. ¡Qué te puedo decir!, de re-chu-pe-te. Creo que estaba “ella” esa vez, tu nueva chica de lentes y nombre franchute, y recuerdo que le dije a mi amiga lo celosa que estaba al verte con ella, o ella hablándote al oído a decirte qué carajos pues, cosas de novios, supongo, fácil pura cochinada.



Fácil he confundido dos noches completamente diferentes. Pero no es mi culpa, tocaron demasiadas veces (o quizás muy pocas) en Florentino. Qué tales épocas.



Y si no estamos tan lejos como dices

y quisiera hablar contigo,

¿se puede?



Babe, it’s time we give something new a try,

Oh, alone we may fight, so just le us be free.




PD: Me gusta leerte, casi siempre.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Franz Ferdinand (o la posible mejor nochecita del 2010)




Everything was just as exquisite as thought it would be. I literatelly couldn't stop feeling, they took everyone out - Alex K took me out, several times -, they burned the hell out of Lima, got us all hiiiiigh, took us to the dark of the matinee, screamed WHATS WRONG WITH A LITTLE DESTRUCTION, and reminded us that we only work when... we need the money ♥
...and THEY MADE SOMEBODY LOVE ME! Truly, last night was wild.

Probablemente añore anoche todas las veces que sean necesarias hasta que se repita, y se repita, y se repita, y se repita, y se repita, y se repita.


Eso sí, no será la última vez que nos veamos, baby,
pero sé que la próxima será mucho mejor.

domingo, 7 de marzo de 2010

Promise (o un día en nuestra vida)

Ésta es tu historia. Nuestra historia, baby, si no hubiera sido una niñita engreída y estúpida. Y lo peor de todo es que tuve hasta dos oportunidades de ser feliz contigo, y la cagué en ambas. Recuerdo lo bonito y entretenido que era hablar por teléfono, no sólo porque fuera "gratis". En fin, un día en nuestra vida hubiera sido más o menos así - te lo regalo, sólo porque soñar es gratis, y porque jamás hubiera dibujado gatos en tus notas (no a menos que tú me lo pidieras).

Imagina un departamento en el malecón, quinto piso, sólo porque sí. Y una gran cama blanca con muchas almohadas. A mi me gusta despertar poniéndole empeño a cada pestaña. A ti te gusta fastidiarme con eso, no sé por qué. Los besos de buenos días en la frente me hacen sonrojar, y lo sabes. Cocino las delicias más ricas de nuestro mundo para ti. Me dices que preparo el mejor desayuno de la vida., y te creo por pocos segundos. “Cariño, calla y come”.

Media mañana. Caminamos como si tuviésemos zapatos de algodones, o al menos yo lo hago. Me gusta, a veces, tu forma de vestir. Nuestras caminatas eran de lo más pintorescas porque éramos tú y yo. Tú y yo. Con una cámara, o con una guitarra. O montando bici. Comiendo dulces, o yo haciéndome la dulce y susurrándote una canción sexy para que me tuvieras hasta entre tus piernas. A ti te encanta ver mis manos y criticar el color del esmalte si no te gusta, terco. Mi sonrisa contigo es linda, cálida - mis pupilas, uf, tiernas. Es lo mejor del mundo para ti, y lo peor del mundo para mi. You make me want to pick up a guitar and celebrate the myriad ways that i love you. Incluso a mi me gustan más mis manos ahora, pero creo que no más que a ti, maldita sea.

De hecho tenemos muchos atardeceres y nochecitas, pero no hace falta que describa nada, estoy más que segura que tú los tienes tan claros como yo. Nunca nos hubiera faltado música, ¿sabes? Sí, yo nos veo como una Zooey Deschanel y un Ben Gibbard. Nunca tanto como para ser una parejita de película, pero sí para un corto con callecitas de Nueva York, bares y putitas, y cositas por el estilo.



Bonita, bonita. Es como la cuarta vez que pienso en nuestra historia, pero recién tengo lapicero. Verás, estoy en el más remoto de los lugares (un parque de por mi casa), en la más inesperada de las horas (nueve y cuarenta y dos de la noche, pleno reparto de oscaritos), y tú probablemente en la compu haciendo “nada”, o quizás componiendo, pero no viendo tele. O quizás estés con una chica - eso sí que sería interesante, ¿no lo crees?
En realidad esta historia siempre estuvo en ti, y en el primer beso que nunca nos dimos.

Supongo que no tiene mucho sentido escribirle al vacío, right? Ni siquiera puedo recordar el maldito link de tu blog.





P.D.: La vez que salimos, de adeveritas, pensé en besarte tres veces. En toda la noche, tres veces, just so you know.

domingo, 28 de febrero de 2010

Bad romance (o la historia de "free bitch, baby")

Érase una vez, una retorcida “free bitch, baby”, que habitaba en una linda, pero pequeña ciudad. Sí, ella vivía en una linda urbe donde, para su infortunio, todo el mundo se conocía – era una nuez, semi envuelta en un pañuelo.

Todas las mañanas, con el cantar del ruiseñor en la aurora, ella se levantaba y repetía a si misma lo bonita y perfecta que era su vida y todo lo que la rodeaba – era una de las grandes mentiras que más le gustaba alimentar.

Sí, nuestra pequeña “free bitch, baby” manejaba el tema de las falsedades y la hipocresía a la perfección. No había cosa en el mundo que le gustara más que iniciar una tórrida conversación sobre cualquiera (y cuando digo “cualquiera” incluyo, por supuesto, a su círculo de amistades nuclear, a los más cercanos, amigos-de-toda-la-vida). Pero lo peor de todo no era las cosas que decía, oh no, sino su escandalosa e irritable voz. Vocinglera como ella sola, tenía el don (ah sí, tenía “uno”) de hacer que una manada de hienas sonara como un coro de ángeles (en comparación a sus gritos y berridos, anything). Ella era todo clamor, nada glamour (muy a su pesar, claro).

Pero ser así no es nada fácil, no no no. Nuestra “free bitch, baby”, a lo largo de su vida, ha pagado un precio muy alto por ser un pequeño fame monster (que de famoso no tiene nada), todo a cuenta de todas sus acciones, todas.

Oh, pobre “free bitch, baby”, que una vez dijo que “había cientos de hombres en el mar”, perdón, “miles de peces en el mar”, y que no valía la pena ponerse mal por ninguno de ellos. Qué desastrosa la suerte de bacalao de nuestra pequeña princesa, ¿o será su pobre y poco criterio el culpable de todas sus desgracias? Parece que uno siempre siempre siempre termina cosechando lo que siembra, y por más vueltas que de la vida, el karma se encargará de darte un podrido bad romance si lo mereces. Y, querida, tú sí que los ameritas (todos y cada uno).



Con historias como esa, ¿who needs revenge? No odies tu vida, a mi me divierte.


PD: No, en ningún momento comparé a “free bitch, baby” con Lady Gaga. No tienen nada en común, salvo estar locas, y ya.

viernes, 19 de febrero de 2010

Todas las hojas son del viento


“¿Por qué es más bonito caminar cuando estás enamorado?”

Porque es más bonito caminar cuando estás enamorado.





Yo todavía creo en él (no diré amor por rabiosa),

y en las hojas del viento que bailan y caen

mientras atardece en el malecón.





P.D.: Me encantaría hacer un cuento, pero ando falta de "ideas", ¿me das alguna?

domingo, 14 de febrero de 2010

Diego, diego.

Mis siete "cosas" de ayer y hoy, para ti:

  1. En realidad son pocas las personas que conocen mi primer nombre (“Rosa”), e incluso son contaditas con las manos aquellas que pueden decirme “Rosa Patricia” sin recibir una mirada extraña de mi parte.
  2. Ahora que lo pienso, con el paso de los años he ido adquiriéndole gusto a mi nombre compuesto, por momentos hasta siento que da caché.
  3. Amo la música, y la necesito todos los días. Caminar al ritmo de algo se me ha hecho tan natural como respirar o escuchar a alguien estornudar y decir “salud”.
  4. Amo la comida, uf, es hermosa – pero nunca en exceso, no.
  5. Montar bici se ha convertido en mi pasatiempo favorito, sin dejar de lado la fotografía y uno que otro cuento en el camino.
  6. Me gusta imaginar muchos escenarios posibles acerca de una situación.
  7. Y mirar las expresiones de la gente al caminar y viajar en combi.





So, now you know.

sábado, 13 de febrero de 2010

( )

A mis más queridas grageas:


Luego de meses sin, bueno, “escribir”, vengo otra vez. Ha pasado mucho desde la última vez que sentí la verdadera necesidad de… hacerlo. Y no por falta de cosas y/o personas qué contar (believe me, i’ve got plenty), sino en parte por pura flojera, dejadez, pereza, desidia, o como quieran llamarlo. También por tiempo, supongo, aunque en un porcentaje mínimo. Si esto fuera una confesión, tendría que admitir que no escribía porque no tenía ni la más leve ansiedad escritora requerida para, no sé, relatar un parrafito corto (muy pintón, claro). Nunca fue mi intención que esta ausencia se prolongara tan descaradamente en el tiempo (como efectivamente sucedió).


Agregaría que me carcomió un poco la culpa, pero eso sería irme en explicaciones, así que simplemente les diré:


regresé.




Y por ahí nos vemos.


domingo, 27 de setiembre de 2009

Revelry (o capítulo de corte lovesong)



What a night for a dance, you know I’m a dancing machine. Pienso que cada uno de nosotros es una historia – cándida, horrorosa, acosada e incluso de sonrisas increíblemente contagiantes, pero todas historias. Yo, particularmente, una algo trillada y extrañamente fatal.
Y que todo y cada encuentro-interacción que tenemos con los demás son los capítulos que la componen. Y dirán “¿qué hay de los momentos reflexivos, introspectivos?”.
Ah, claro. Esos son capítulos con uno mismo, naturalmente. Woo hoo hoo, woo hoo hoo.





Pero no quiero hablar de esos capítulos de abstracción. Hoy quiero hablar, por fin, de un capítulo de corte lovesong que no llegó a ser por pura inercia propia.
De un cándido y acosado capítulo, con la sonrisa más que increíblemente-contagiante que he visto, y de la que he sido hasta envidia pura (celos necios de otra historia a la que le gustabas mucho, o sigues gustando, pero que te llegó al cuete –perhaps– por su tendencia acosadora). Creo que por primera vez, y en esos días iniciales, me sentí parte de la típica maraña “eres el nuevo crush del chico al que una chica (algo stalker) se moría por atrapar” – y me gustó esa sensación.

En realidad, fue un capítulo muy lindo, y si me pusiera a contarlo me iría en páginas que preferiría –al menos de momento– no añorar. Y si alguna vez lo hiciera, ya sabes, contar nuestro capítulo de corte lovesong, sería porque sabría que no se quedaría en nostalgias. ¿Vale? El tiempo que viviríamos sería bonito para mi, pero por mientras i’ll keep dreaming of revelry.


Pd: No hay ni una sola palabra en esta entrada que tenga tu inicial, ah. Ni una, y sólo para que sepas que te hablo a ti.

domingo, 9 de agosto de 2009

Highschool lover (o último respiro de vacaciones)

Era más o menos temprano, o tarde, pero llegaste y tuvimos que salir. Primero al parque, claro, a darnos un poquito de libertad. Las hojas en invierno parecen querernos más, y nos caen por montones mientras conversamos. Quizás sea un gustito adquirido ese, conversar – a mi me gusta hacerlo por horas. Ahora sí es tarde. Caminamos a lo que será la noche de nuestras vidas, o al menos una más. Y lo sabes porque hace frío, tienes el pecho hinchado y el abdomen duro – “no, acá no hay rollitos”. Tres cigarros más, cuatro pasajes menos y un par de cuadras erradas, nos separamos. Seis personas después y un par de distritos más lejos: voilá, la noche de mi vida.

Bonito lugar. Pequeño, cómodo, “familiar” de una retorcida manera. The place to be, sí, siempre y cuando tengas DNI. Entonces entras y te sientes como en casa, saludas a tus amigos, a tus no tan amigos, a tus conocidos, y ves de reojo a los desconocidos. Pides una chela, alguien te llama “hipster” y sonríes. Entonces te das un poquito más de libertad, y aceptas. Es un pasajito muy pintoresco, con vista al lou. Se prueba, aprueba y pasa. Las conversaciones suelen ser de lo más divertidas cuando pasas el rato así.

Ahora, descaradamente libre, vuelves. Y notas la presencia de nuevas personas. Alguien te habla por la ventana, y casi no puedes creerlo. El verde es un muy bonito color, realmente, y tú también. De pronto, y sin previo aviso, te reconocen y gritan tu apodo. Recuerdan las clases de Etiqueta Social. Se acerca, se presenta y te da un beso. Respondes, y agregas cháchara barata. Buena música, muy buena.

Lo malo de este lugar son los sillones, bajitos y pequeños. Se repite el saludo, la presentación y los ricos besos. Parece que te gustó conversar conmigo, porque te quedaste, y ahora compartimos el bajito y pequeño silloncito. Me haces reír, con las cosas que dices y no puedes hacer. Tu cercanía me pone nerviosa. La música sigue siendo buena, y el verde –definitivamente– un muy bonito color en la habitación. Un beso en el cuello, está bien. “Casi me caigo”. Pusiste tu mano derecha en mi rodilla izquierda. “Me tienes un poco acorralada, ¿sabes?” Reíste, descaradamente, y cambiaste el tema de conversación.

“No te voy a dejar de querer porque no sepas hacer perritos con globos”, dije. Me dio un beso en el pecho, que estaba frío (y no tan hinchado ya). Cerré los ojos. Su mano subió por mi pierna, y de alguna retorcida manera llegó bastante lejos, casi a la altura de mi cinturón, y por ahí se quedó. Pero nunca tan fácil, no. Si antes su cercanía me ponía nerviosa, ahora me…

Le hablé de “mi” única persona so far, y se molestó. Intenté explicarle un poco la situación, incluso alerté algo y se molestó todavía más. Breves comparaciones después se calmó un poco, todo. “Iré al baño”, dijo, pero no se movió. Y aunque no retiró su cercanía, decidí dejarme de libertades, levantarme y salir.

Ahora son como las cuatro de la mañana, y me pregunto qué hubiera pasado sí…


miércoles, 22 de julio de 2009

Quiero ver (o carta abierta)

Quiero ver tu risa todo el dia,
escuchar la melodia de tu voz.
Qusiera ser el brillo de tus ojos,
el peine que desnuda tu esplendor,
la esquina que te ve cuando caminas.

Hola, .

Diría “extraño”, pero ya para qué – bien sabes que no eres para mí ningún extraño, pero tampoco es que tenga ese sentimiento at all por ti. Nunca vi ese video que grabaste de los pasos que dabas antes de llegar a tu casa, y quería verlos, y las calles, quería saber cómo eran, a qué se parecían, si tenían los mismos huecos de las que tengo por acá. Quiero saber por qué sigues entrando por acá, por qué me llamaste en tu última noche con todas las de no colgar, por qué las interminables timbradas casi-diarias eran aburridas. Debería confesar, quizás, que mentí – no estaba en el cuarto de nadie, en el segundo piso de nowhere, esperando cero taxis. Estaba en mi casa. En mi cuarto, sentada en mi cama, a punto de comer una fruta (media naranja). Quiero saber por qué. Y a la vez me importa poco, ¿sabes? Saberlo o no me da un tanto igual, aunque nunca tanto. Cuando vi el video de ésta canción, pensé en meses atrás, muchos meses. En lo mucho que usaba mi voz, en las cursilerías que escribía, la música que escuchaba.

La forma de tus labios
y quiero ser tu último dolor.

Ahora asumiré que definitivamente sigues igual, creyendo la misma merde del mundo, algo que no eres, y que lo sabes y pretendes no saber al mismo tiempo. Y que sigues tomando café, viendo a veces la canela y pensando seriamente en ponérselo. Tú eras de anís, ¿recuerdas? La voz en mi oreja antes de dormir. Y al despertar.

Prometo intentar no hacerte daño,
prometo darte todo lo que yo.

Pensé y reí. Ríete tú también. Sé que estás riendo, y seguirás haciéndolo sabiendo que –esto– es para ti, y que gastaré líneas así porque se me da la gana, y se me va la vida. "Prometo intentar no hacerte daño". Demás está que te aclare que es un lujo que puedo permitirme y ya, luego de caminar por medio Miraflores y medio parque chino.

Así que, contéstame pues. ¿Por qué?
Y mira el video, y escucha la canción, y contéstame.
Me gustan las dos primeras cosas, mucho, y no tienen nada que ver contigo.



PD: Café Tacuba saca lo mejor, y peor en mi.

martes, 21 de julio de 2009

Photograph (o incisiones lumbares)

Recuerdo las luces del quirófano antes de quedarme dormida, con la anestesia en la mano izquierda y la mascarilla de gas. No tengo idea de cuánto tiempo después habrá comenzado todo. Sé que fueron un par de horas, y que desperté en el elevador, con dos enfermeras camino al cuarto. “Seguro empezarás a sentir una molesta en la garganta – no te preocupes, es normal. Te sacamos el tubo endotraqueal antes de que despertaras, como prometimos. Todo fue un éxito, ahora relájate y duerme”. Tenía sed, pero no podía tomar agua. Llevaba dos días sin comer, y en realidad poco me importaba. Las cuarenta y ocho horas previas de dolor a la cirugía me quitaron cualquier tipo de ganas, incluyendo las de seguir viviendo. No importaba nada, ya. Quería que acabase todo, y ya. Así pasaron cinco días, y el último, el del mi cumpleaños, me dieron de alta, con pudín de chocolate como postre del almuerzo.


Todavía no siento tener veintiún años. Todavía, y hasta no estar en la fiestecita cocktail y el vestido negro seguiré teniendo veinte.


domingo, 28 de junio de 2009

Lady (hear me tonight)





P: Ah, es que era ella pues. Fue la vida entera durante una semana larguísima, bien loca, pero riquísima.
C: Me estás diciendo entonces que te...
P: No, en realidad era sólo ella. Y ya no sé.
C: Qué linda. Y, ¿por qué no pasó nada?
P: Puta, no sé. ¿Le preguntamos? Aunque creo que está molesta. Probemos.



Alerta lista
-xxx-
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Alerta enviada


Usuario no disponible






P: Sí, está molesta. Con ceño fruncido y todo.
C: Fue la vida.
P: Y tenía unas ganas locas de cantarle "Lady", de Modjo.



Can't you see, you're my delight.





PD: Seguro recibiré un "basta, Patricia" - qué chucha.