Mostrando las entradas con la etiqueta kings of leon. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta kings of leon. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de setiembre de 2009

Revelry (o capítulo de corte lovesong)



What a night for a dance, you know I’m a dancing machine. Pienso que cada uno de nosotros es una historia – cándida, horrorosa, acosada e incluso de sonrisas increíblemente contagiantes, pero todas historias. Yo, particularmente, una algo trillada y extrañamente fatal.
Y que todo y cada encuentro-interacción que tenemos con los demás son los capítulos que la componen. Y dirán “¿qué hay de los momentos reflexivos, introspectivos?”.
Ah, claro. Esos son capítulos con uno mismo, naturalmente. Woo hoo hoo, woo hoo hoo.





Pero no quiero hablar de esos capítulos de abstracción. Hoy quiero hablar, por fin, de un capítulo de corte lovesong que no llegó a ser por pura inercia propia.
De un cándido y acosado capítulo, con la sonrisa más que increíblemente-contagiante que he visto, y de la que he sido hasta envidia pura (celos necios de otra historia a la que le gustabas mucho, o sigues gustando, pero que te llegó al cuete –perhaps– por su tendencia acosadora). Creo que por primera vez, y en esos días iniciales, me sentí parte de la típica maraña “eres el nuevo crush del chico al que una chica (algo stalker) se moría por atrapar” – y me gustó esa sensación.

En realidad, fue un capítulo muy lindo, y si me pusiera a contarlo me iría en páginas que preferiría –al menos de momento– no añorar. Y si alguna vez lo hiciera, ya sabes, contar nuestro capítulo de corte lovesong, sería porque sabría que no se quedaría en nostalgias. ¿Vale? El tiempo que viviríamos sería bonito para mi, pero por mientras i’ll keep dreaming of revelry.


Pd: No hay ni una sola palabra en esta entrada que tenga tu inicial, ah. Ni una, y sólo para que sepas que te hablo a ti.

miércoles, 11 de febrero de 2009

17 (o decoroso pudor con cuatro meses de retardo)

"Oh, she's only seventeen
whine whine whine, weep over everything
Bloody Mary breakfast busting up the street
brothers fighting, when's the baby gonna sleep
heaving ship too sails away

Said it's a culmination of a story and a goodbye session
it's a tick of our time and the tic in her head that made me feel so strange
so I could call you baby, I could call you,
dammit, it's a one in a million
Oh, it's the rolling of your Spanish tongue
that made me wanna stay".



(Entre líneas)


Yo no puedo con tu nombre,
de vocales salerosas y letras muertas;
ni con tu pelo,
ya que una que otra noche duermo adivinándolo
entre mis dedos.

Tampoco con tu risa nerviosa,
o tu comentadísimo "ceño molesto" que asusta a más de uno (dos)
cuando te enojas como la gente grande
(quisiera que lo hicieras -frente a mi- para recrearme un rato,
pero uno bien largo).

Si dijera algo totalmente al azar
luego de lo antes dicho
sabrías con toda seguridad
que me refería a ti (tu nombre, tu pelo),
pero no intentaría siquiera negarlo
pues mintiendo no soy buena (sino indecente).




Pero lo dije antes, y fuiste terrible con mi pobre voz.
Ahora sólo me queda demasiado pudor, como el de un hit en el garaje a las diez y treinta y dos pe-eme (quizás debí dedicarte la canción four months ago, entonces sí que hubiera podido ocurrir cualquier cosa- demuéstrame que pudo haber ocurrido cualquier cosa).


domingo, 1 de febrero de 2009

Use somebody (o Domingo de confesiones ni tan descaradas)

i've been roaming around
always looking down at all i see
painted faces fill the places i can't reach

you know that i could use somebody
you know that i could use somebody
someone like you

and all you know
and how you speak
countless lovers undercover of the street

you know that i could use somebody
you know that i could use somebody
someone like you

off in the night,
while you live it up, i'm off to sleep
waging war to shake the poet and the beat

i hope it's gonna make you notice
i hope it's gonna make you notice
someone like me
someone like me
someone like me

go and let it out
someone like you
somebody
someone like you
somebody
someone like you
somebody

i've been roaming around
always looking down at all i see.





Es gracioso cuando realmente (y por primera vez) sientes esa conexión-gusto casi instantáneamente con una persona, tanto que no puedes dejar de ver y reírte. Nunca había sonreído tanto como en los últimos tres días, y es que no me había dado cuenta de lo precioso (y conveniente) que puede resultar ser. No podía dejar de mirarte y reír.

Sí, “esto” es una confesión descarada –con tonadita de Kings of leon y baile cursi– para ti. Aunque también para mi, y lo muchísimo que me encantas.



Gracias.


lunes, 29 de setiembre de 2008

Sex on fire (o miradas que comen)

"You
Your sex is on fire
And so
Were the words to transpire"



El sol caía, como lo suele hacer los veintinueve de septiembre a las dos de la tarde.

Ahora me encontraba en la parte superior de la escalera, y tú unos cuantos escalones más abajo. Tus ojos masticaban cada centímetro de mis piernas negras (por las pantys) que no cubría mi hermosísima minifalda, y yo te veía (y lo hacía discretamente). Nunca me había encantado tanto que alguien devorara mis piernas de la manera tan descarada en que lo hiciste. Tú y tu precioso nombre.

“No puedo creer que haya respondido esa pregunta, en realidad tiene muchísima
suerte. La mayor parte del tiempo aparenta ser bruto, pero creo que sólo es algo
flojo para estudiar”, dijo G.

“Llegó una hora antes del examen, y empezó a
hacernos preguntas, ¿recuerdas? No sabía nada, y te pidió que le preguntaras
algo y creí que le dirías algo como ‘Te casarías conmigo’, pero no lo hiciste”,
dijo A.

“Jaja. Hubiera sido bueno. Lo pensé, por un segundo, pero mi boca
articuló ‘dime qué es el acto administrativo’. No creo que sea bruto. Respondió, y
apuesto a que nadie más hubiera podido hacerlo tan bien como lo hizo. Antes
pensaba que era un muñequito de torta más, pero ahora… Ahora es totalmente
perfecto”, dije.


Tú seguías mirándome, así que decidí mirarte igual, de pies a cabeza, hasta que tuve que hacer importantísimas diligencias de Derecho –como comprarme un Código Penal– e irme con F.
Y me sonreíste, y te devolví la sonrisa, poniéndome mis antiquísimos lentes de sol.
Si debo ser sincera, debo admitir que fueron los mejores cinco minutos de Septiembre, y ya.

Sé que nadie mirará mis piernas de la manera en que lo hiciste, muñequito, pero la verdad es que eso… me tiene sin cuidado – estás más que invitado a hacerlo de nuevo cuando te provoque.