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domingo, 27 de setiembre de 2009

Revelry (o capítulo de corte lovesong)



What a night for a dance, you know I’m a dancing machine. Pienso que cada uno de nosotros es una historia – cándida, horrorosa, acosada e incluso de sonrisas increíblemente contagiantes, pero todas historias. Yo, particularmente, una algo trillada y extrañamente fatal.
Y que todo y cada encuentro-interacción que tenemos con los demás son los capítulos que la componen. Y dirán “¿qué hay de los momentos reflexivos, introspectivos?”.
Ah, claro. Esos son capítulos con uno mismo, naturalmente. Woo hoo hoo, woo hoo hoo.





Pero no quiero hablar de esos capítulos de abstracción. Hoy quiero hablar, por fin, de un capítulo de corte lovesong que no llegó a ser por pura inercia propia.
De un cándido y acosado capítulo, con la sonrisa más que increíblemente-contagiante que he visto, y de la que he sido hasta envidia pura (celos necios de otra historia a la que le gustabas mucho, o sigues gustando, pero que te llegó al cuete –perhaps– por su tendencia acosadora). Creo que por primera vez, y en esos días iniciales, me sentí parte de la típica maraña “eres el nuevo crush del chico al que una chica (algo stalker) se moría por atrapar” – y me gustó esa sensación.

En realidad, fue un capítulo muy lindo, y si me pusiera a contarlo me iría en páginas que preferiría –al menos de momento– no añorar. Y si alguna vez lo hiciera, ya sabes, contar nuestro capítulo de corte lovesong, sería porque sabría que no se quedaría en nostalgias. ¿Vale? El tiempo que viviríamos sería bonito para mi, pero por mientras i’ll keep dreaming of revelry.


Pd: No hay ni una sola palabra en esta entrada que tenga tu inicial, ah. Ni una, y sólo para que sepas que te hablo a ti.

jueves, 25 de setiembre de 2008

Sometimes (o el elaboradito "por qué")

"Close my eyes
Feel me now
I don't know how you
could not love me now".


¿Sabes por qué (sé que no te gusto)?
  1. Porque nunca entraré en una talla cero, o doble cero en su defecto (mis caderas jamás podrían mentirle a tan pocos centímetros de tela, y, como dijo Brigdet Jones, "i will always be just a little bit fat").
  2. Porque no pretendo ser graciosísima y encantadora por pura caretería (too much hypocrisy for me).
  3. Porque no quiero ser la chica de la sonrisa preciosa, precisa y perfecta en todo momento (no podría vivir día a día con ese tipo de presión).
  4. Porque siempre amaré las hermosísimas calles de cierto distrito en particular, simplemente a causa del aire que se respira (es más rico) y la gente que lo frecuenta (tan… despreocupada).
  5. Porque, no matter what, comeré un chocolate diario, o dos (dependiendo de mi estado de ánimo y las monedas en mi bolsillo) y amaré los dulces por siempre, a menos que (Dios no quiera) sufra de elevados niveles de azúcar, o algo por el estilo.
  6. Porque no tendré nunca una posición definida entre el capitalismo, el comunismo o el hippiesmo, al menos no durante este año o el próximo.

Porque, au contraire, seré:

  1. Lo más sarcástica que me permita ser mi audaz intelecto/sentido del humor.
  2. Genuinamente feliz con cosas tan simples como, no sé, una fuerte brisa y rayitos leves de sol de cuatro y media de la tarde que luchen por pasar a través de las hojas de árboles necios, o hasta por encontrar un ganchito que creía perdido en el bolsillo de una chompa.
  3. Tan alta y lánguida como me lo permitan mis piernas y mi últimamente no tan inhibido apetito.
  4. La chica que camina con los hombros hacia atrás, el pelo suelto y la irreverencia puesta, que elige con cuidado a quién sonríe con sólo la mitad de su boca, y a quién deja de mirar por pura burla.
  5. Rarísima en mi propia esencia, escribiendo y describiendo detalles puros y putos, punto por punto, de historias que vengan y me pidan ser contadas.
  6. Indiferentísima ante cualquier canallada, porque a cuesta de dos décadas creo no estar en condiciones para tales trotes.

Por todo eso.
Porque seré yo, y nadie más.