Mostrando las entradas con la etiqueta abre los ojos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta abre los ojos. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de agosto de 2010

Playground love (o la típica que me empiezas a gustar pero caleta)

"I'm a high school lover,
and you're my favorite flavor
Love is all, all my soul
You're my playground love".



Hola, hola, hola. Esto no es una declaración de amor, pero abiertamente he de admitir que me produces esa rara sensación de chiquita enamorada y horrible. A veces me siento tan egoísta, sí, sí, pero no me importaría serlo contigo. En una frazada escocesa, para el frío, y algo que ver en la tele. Comiendo. Me encanta tu nombre, creo que ya te lo dije, y se lo dije a tres personas más, pero es porque se trata de mi época favorita del año. Esa que me mata lentamente, y que yo vivo toda a gusto. Me encantas, o me has encantado, y es bonito. Los términos no me importan, ni las etiquetas, para que lo sepas bien. Y no digo más porque tengo sed y necesidades. . Esto no es una declaración de amor, repito, es el primero de mis pasos para…


¿Vámonos?



Anytime, anywhere,

You're my playground love.


domingo, 4 de julio de 2010

Fell in love with a girl (o anécdota de óvalos)


Y justo cuando pensé que una chiquita intentaría venderme algo.



Señorita, señorita, el chico de allá dice que le ama.

QUE LE AMA, SEÑORITA, LE AMA.

“¿Qué? ¿Quién?”

El chico, señorita, por la camioneta, por allá. ¡DICE QUE LE AMA!

“Oh por dios”.


Qué tal sentimiento para más extraño. Disocié un poco con la realidad. ¿Esto está pasando realmente? Seguimos caminando, de hecho. Todo es tan gracioso ahora. Veinte pasos más tarde y, miren quién viene corriendo atrás nuestro. Es la misma chiquita.


SEÑORITA! EL CHICO DE ALLÁ DICE QUE LE AMA!

“¿Quién es? ¿El rubio ruloso?”

NO, EL DE PELO NEGRO, SEÑORITA

“Oh, no sé quién es”

YA PUES SEÑORITA

“Pero ¿qué quiere que haga?”.

DICE QUE LE INVITA AL CINE.

“Jajaja, asu – dile que el próximo sábado”.




Risas. En verdad quería comprarme un chupete de cereza, nada más.

No me quejo, no se equivoquen. De hecho fue divertido. Gracias ♥


domingo, 28 de febrero de 2010

Bad romance (o la historia de "free bitch, baby")

Érase una vez, una retorcida “free bitch, baby”, que habitaba en una linda, pero pequeña ciudad. Sí, ella vivía en una linda urbe donde, para su infortunio, todo el mundo se conocía – era una nuez, semi envuelta en un pañuelo.

Todas las mañanas, con el cantar del ruiseñor en la aurora, ella se levantaba y repetía a si misma lo bonita y perfecta que era su vida y todo lo que la rodeaba – era una de las grandes mentiras que más le gustaba alimentar.

Sí, nuestra pequeña “free bitch, baby” manejaba el tema de las falsedades y la hipocresía a la perfección. No había cosa en el mundo que le gustara más que iniciar una tórrida conversación sobre cualquiera (y cuando digo “cualquiera” incluyo, por supuesto, a su círculo de amistades nuclear, a los más cercanos, amigos-de-toda-la-vida). Pero lo peor de todo no era las cosas que decía, oh no, sino su escandalosa e irritable voz. Vocinglera como ella sola, tenía el don (ah sí, tenía “uno”) de hacer que una manada de hienas sonara como un coro de ángeles (en comparación a sus gritos y berridos, anything). Ella era todo clamor, nada glamour (muy a su pesar, claro).

Pero ser así no es nada fácil, no no no. Nuestra “free bitch, baby”, a lo largo de su vida, ha pagado un precio muy alto por ser un pequeño fame monster (que de famoso no tiene nada), todo a cuenta de todas sus acciones, todas.

Oh, pobre “free bitch, baby”, que una vez dijo que “había cientos de hombres en el mar”, perdón, “miles de peces en el mar”, y que no valía la pena ponerse mal por ninguno de ellos. Qué desastrosa la suerte de bacalao de nuestra pequeña princesa, ¿o será su pobre y poco criterio el culpable de todas sus desgracias? Parece que uno siempre siempre siempre termina cosechando lo que siembra, y por más vueltas que de la vida, el karma se encargará de darte un podrido bad romance si lo mereces. Y, querida, tú sí que los ameritas (todos y cada uno).



Con historias como esa, ¿who needs revenge? No odies tu vida, a mi me divierte.


PD: No, en ningún momento comparé a “free bitch, baby” con Lady Gaga. No tienen nada en común, salvo estar locas, y ya.

viernes, 19 de febrero de 2010

Todas las hojas son del viento


“¿Por qué es más bonito caminar cuando estás enamorado?”

Porque es más bonito caminar cuando estás enamorado.





Yo todavía creo en él (no diré amor por rabiosa),

y en las hojas del viento que bailan y caen

mientras atardece en el malecón.





P.D.: Me encantaría hacer un cuento, pero ando falta de "ideas", ¿me das alguna?

domingo, 10 de mayo de 2009

Bathroom girl.


¿Quieres un compañero de cama,

de copas, de fin de semana,

de pantys y piernas largas?

¿Buscas gloria, fama, la vida loca,

e incluso más de lo que te toca?

¿Quieres ver el mundo?

¿Quieres ser libre o tener dueño?

Fiestas, desenfreno, sexo en siestas, vivir un sueño.






No te contaré las cosas que se me ocurren cuando dices “te quiero”, ni reprocharé los desequilibrados celos que afloran en tus ojos cuando miro a otras personas, o lo mucho que me arrepiento luego de amenazar con dejarte, ni lo que pienso cuando estoy sola, o lo que quiero de verdad.
Verás, no puedo compartirlo todo, ni mostrártelo tampoco – correría el riesgo de volverme transparente, y eso no me gusta. Prefiero que me odies y me llames agua-fiestas.


Es un juego, todo, y aquí pierde quien empieza a mostrar lo que realmente siente.

Y así, desprendida de sentimientos, siendo fría y calculadora, es como uno gana.



pd: A ti, pronto te tendré, y nos divertiremos de lo lindo.

pd2: A ti, no entiendo tu afán masoquista de halagarme tanto - no me gustas, punto.

pd3: No sé si sigas leyendo esto pero la verdad, a ti, no tengo nada que decirte.

pd4: Ah, cierto. Braggarts como tú se ven ridículas al opinar sobre mi, seriously - das pena, querida.


martes, 21 de octubre de 2008

Me voy a morir tanto de amor (o lo feo que es añorar cosas que se creen definitivamente perdidas)

Juraría trescientas veces –si pudiera– que mis horas más débiles se hicieron precisamente para contener crudamente en las cuatro paredes que alojan –día y noche– mis terribles y latentes ganas de hablarte. Pero no de hablarte a ti, antojadísimo tontito, sino a lo que fuiste, y que también fui yo, y que comenzó un no tan enfermo viernes seis de junio, y que no sé si terminó hace no tanto el fatídico día de mi casi-muerte (que detesto recordar).

Y (así) me voy a morir de tanto amor –recordando– y toda mi emoción e ilusión se harán lágrimas en mis ojos y caerán por mis mejillas y cuello, y hasta lleguen a los pechos míos que quizás, sólo quizás, llegues a besar y conocer un día.

Entonces imagino el día, ah (si es que llegase) en el que por fin pueda posar ambas manos en tus orejas, y besar tu frente y labios, y oler tu cabello, y probarle así al mundo que no debe temer más por mi, que le abro mi corazón a viento y marea, y al sol (porque la luna me tiene completa ya). Y gritaré (muy a tu pesar) que estoy dispuesta a sentir y ser sentida, y que mis horas no serán más débiles porque estaremos abrazados dentro de las cuatro paredes mías (y si quieres tuyas) y sonará toda la música que imaginé escucharíamos la primera vez que nos encontráramos así, mirándonos fijamente a los ojos, sin necesidad alguna de palabras (porque sobrarían) y sin diferencias horarias (que más de treinta y nueve veces detesté).

Ahora, pues, no sé si deba morir de amor, y menos por ti (o por lo que fuiste, y que también fui), pues si de eso realmente fuese a morir preferiría evitarlo (a toda costa), y cerrarme a viento y marea y sol (no sería sano). Llámame orgullosa, egoísta, miedosa, me importa una mierda – al final quien termina cuidando de mi soy yo (y es terrible llorar sobre platos rotos).

Y ya ves, no sé por qué de repente me puse a llorar, sin saber exactamente por qué (o sabiéndolo a la perfección) y adivinando el sabor salado que tendrán esas lágrimas cuando bajen por mis mejillas, pero no lleguen a mis pechos, y a la curiosa peca de mi seno derecho (que nunca pensé en regalarte, por cierto).

PD: Nunca te tomaste la molestia de preguntarme si me gustabas, ¿sabes? Y pude ser lo mejor que te ha pasado en la vida.

domingo, 19 de octubre de 2008

La Dispute (o las dos caras de mi limeña moneda)




X: creo que sólo tengo ganas de "ver y visitar" Lima, no me gusta la ciudad como para vivir en ella. Lima siempre será Lima, y eso es lo malo. No evoluciona, no cambia.

P: a ver, acá podría decirte varias cosas, y no puedo escoger cuál, así que no diré nada.

X: dime una, la que tú quieras, y la que creas más importante

P: hmm la más importante, pues

X: dime

P: Lima no siempre será Lima. Nuevas cosas aparecen, las calles cambian, nueva gente transita, abren nuevos lugares y las estaciones del año no se contentan con el período de meses que les toca. Y todo esto no lo sabes a ciencia cierta porque no vives aquí.
Por otro lado, Lima siempre será Lima porque las cosas viejas no desaparecen, porque las mejores calles se quedan como están, porque la gente antigua sigue en las bancas y cafés de miraflores, los lugares de antaño siguen igual, y las estaciones se quedan - los veranos son asquerosos y los inviernos terrible (y encantadoramente) fríos.

P: Y lo sabes porque vienes de visita, y la gente te lo cuenta tal cual

X: Lima es así desde hace mil años… Todas las ciudades hacen eso. Yo hablaba de..

P: de qué

X: todo en general... evolucionar, no abrir tiendas nuevas, cambiar el modo de la gente, no mejorar calles. Lima es una ciudad muy bonita, pero desorganizada y anclada en no querer evolucionar, y eso termina por atraparte.

P: sólo si eres lo suficientemente (o poco) inteligente para que lo haga.




jueves, 16 de octubre de 2008

De bares y gestos.

No podía dejar de mirarla, y hasta parecía comerla con los ojos. Toda, toda, desde su escote nada mojigato, hasta sus largas y contorneadas piernas ligeramente cubiertas por unas pantys que no podrían asegurarle calor alguno en las frías calles barranquinas. Qué rica está – pensaba ella. Será para mí, y sólo mía.

- ¿Tienes fuego? –dijo, haciendo un gesto de encendedor.
Sí, y te prendería todita – pensó. No podía decir eso, aunque se moría de ganas por hacerlo. La asustaría, y luego no tendría oportunidad alguna de abordarla más adelante.
Sí, claro, toma. Y le encendió el porrito que tenía.

- Es un imbécil, realmente lo es. No sé por qué siempre me pasa lo mismo. Creo que seré monja, o lesbiana. Rió.
Me parece una excelente idea, lo segundo, digo.
Y le sirvió un poco de cerveza.

Acto seguido: la besó. Sus labios eran tan suaves y rosados como los venía adivinando. Ella no la alejó, y para su sorpresa le devolvió el gesto tiernamente.

¿Qué demonios pasa acá? Nada, nada.

sábado, 11 de octubre de 2008

Waltz for Marguie (o nochecita de tres pe's)

Le cogía las manos con la devoción de cuatro feligreses en un domingo de Pascua, sólo para asegurarse de que estaban allí, y en ningún otro lugar. Entonces la miraba detenidamente a los ojos, y ella le sonreía: parecían amarse de toda la vida. Caminaban entre la gente casi al mismo paso, buscando sus asientos como si hubieran llegado hasta ése preciso lugar a buscar cobre. Ella miraba el escenario con cara de niña risueña que acaba de descubrir lo delicuescente que resulta un algodón de azúcar desvanecido en la boca – “Será muchísimo más que genial, será la vida entera” dijo, y quien le tomaba las manos le cogió el rostro y le dio un beso. “Siempre te ____ré por esto”.

Pocos minutos más de lo acordado pasaron, y se apagaron las luces. Cada nota que desprendían sus dedos (sobre su elemento) causaban conmoción en todos los presentes, pero más aún en aquellas dos personas que no podían, en su asombro, creer su suerte. La melodía sutilmente gris con la que comenzó (la que suena precisamente ahora) fue la mejor, el momento más íntimo, más cálido, más anhelante, con el que se enamoraron, comprendieron y aborrecieron la vida y todos sus instantes, maldijeron su suerte de ladrillos felices, y en el baño de la esquina del lugar sellaron todas sus diferencias con un beso (improvisado).

Fue una promesa, un idilio de pimpollos que hace no mucho salieron del cascarón, no necesariamente preparados para vivir todo lo que -hasta ahora- les había traído el camino, pero sí para fumar al lado de éste, simplemente esperando a que todo (finalmente) pase. Así, sin más, querían ser todo.
Querían creer que podían más que el amor, y ser más fuertes que el Olimpo; que podían quedarse o escapar sin decirle a nadie, y dar y amar y hacerlo fácil; que sus vidas no eran más sus vidas, pero que eso estaba ok; que llevan un destino errante, y marcas en la piel… que para ellos ESO resulta ser el amor después del amor.

Fue una más de las mejores nochecitas limeñas.
Precioso, preciso, perfecto.

jueves, 25 de setiembre de 2008

Sometimes (o el elaboradito "por qué")

"Close my eyes
Feel me now
I don't know how you
could not love me now".


¿Sabes por qué (sé que no te gusto)?
  1. Porque nunca entraré en una talla cero, o doble cero en su defecto (mis caderas jamás podrían mentirle a tan pocos centímetros de tela, y, como dijo Brigdet Jones, "i will always be just a little bit fat").
  2. Porque no pretendo ser graciosísima y encantadora por pura caretería (too much hypocrisy for me).
  3. Porque no quiero ser la chica de la sonrisa preciosa, precisa y perfecta en todo momento (no podría vivir día a día con ese tipo de presión).
  4. Porque siempre amaré las hermosísimas calles de cierto distrito en particular, simplemente a causa del aire que se respira (es más rico) y la gente que lo frecuenta (tan… despreocupada).
  5. Porque, no matter what, comeré un chocolate diario, o dos (dependiendo de mi estado de ánimo y las monedas en mi bolsillo) y amaré los dulces por siempre, a menos que (Dios no quiera) sufra de elevados niveles de azúcar, o algo por el estilo.
  6. Porque no tendré nunca una posición definida entre el capitalismo, el comunismo o el hippiesmo, al menos no durante este año o el próximo.

Porque, au contraire, seré:

  1. Lo más sarcástica que me permita ser mi audaz intelecto/sentido del humor.
  2. Genuinamente feliz con cosas tan simples como, no sé, una fuerte brisa y rayitos leves de sol de cuatro y media de la tarde que luchen por pasar a través de las hojas de árboles necios, o hasta por encontrar un ganchito que creía perdido en el bolsillo de una chompa.
  3. Tan alta y lánguida como me lo permitan mis piernas y mi últimamente no tan inhibido apetito.
  4. La chica que camina con los hombros hacia atrás, el pelo suelto y la irreverencia puesta, que elige con cuidado a quién sonríe con sólo la mitad de su boca, y a quién deja de mirar por pura burla.
  5. Rarísima en mi propia esencia, escribiendo y describiendo detalles puros y putos, punto por punto, de historias que vengan y me pidan ser contadas.
  6. Indiferentísima ante cualquier canallada, porque a cuesta de dos décadas creo no estar en condiciones para tales trotes.

Por todo eso.
Porque seré yo, y nadie más.

miércoles, 10 de setiembre de 2008

Pas si simple (o carta para ti)

A: _________
De: __________


Te extraño a ti, y al vaivén de tu pelo a través del auricular.
También tu acento desgastado y la manera de reírte tan tuya
que me hacía (hace) sonrojar.
Extraño levantarme con la rara sensación
en mi pecho (y mariposas en el estómago)
de que será el mejor día de mi vida, y de caminarlo discretamente
con una sonrisa estampada en la cara.
Extraño decirte las cosas más
delicuescentes que mi boca
me permitía articular sólo (y quizás sólo)
porque era terriblemente tarde al otro lado del mundo,
y eras tú, y era yo
a siete horas de distancia
(tan tuyas como mías)
contándote los cuentos que a nadie detallé jamás.
Extraño la boca de
anís que nunca tuve,
y que de haber tenido no hubiera cambiado
ni por mil trescientos cincuenta y cuatro besos de moza,
no.

Te extraño a ti
porque de golpe era feliz,
y cosas por el estilo.

P.D.: Pas si simple (rire sans toi).

martes, 27 de noviembre de 2007

Lullaby. (o instrucciones para jugar al cíclope)

“His arms are all around me
and his tongue in my eyes. 'B
e still, be calm,
be quiet now, my precious boy, don't struggle like that
or i will only love you more'
”


Abre. Abre los ojos. Perfecto, ahora ciérralos. Vuélvelos a abrir, espera – ciérralos de nuevo.
Ábrelos, mira hacia abajo. Ahora muerde tu labio inferior –todo mientras miras abajo– y lentamente regresa la mirada hacia sus ojos. Deja de morderte el labio y sonríe para un lado (mirando hacia donde guíe tu boca ahora).
Aspira una bocanada de humo suave, con los ojos cerrados, y mientras lo haces piensa en el lugar más recóndito en el que quisieras estar: bota el humo.

Llegó el momento, sí. Entre riñas de pestañas trata de que tus ojos hablen en lugar de tu boca. Muérdete el labio inferior, y pon dos dedos encima de tu boca. Mira hacia abajo. Pestañea. Míralo de nuevo. Juega con tu pelo, y coge el lóbulo de la oreja que prefieras.
Frunce el ceño de manera pícara, con media sonrisa. Bien, vas bien.

Pregúntale si te mira, te dirá que sí. Ahora acércatele. No, más de cerca. Más, más. Sí.
Pregúntale ahora si de cerca te mira, te responderá afirmativamente igual.
Dile que cada vez más de cerca, y que llegó entonces la hora de jugar al cíclope.

Dato adicional: la canción precisa para jugar al cíclope es la del título de hoy.