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viernes, 6 de junio de 2008

Please please please let me get what i want (o profundos y no tan inconscientes anhelos y pestañas)

Paula (ni de Kopelman o Kelsen esta vez) abrió un ojo primero, y el otro después, pestaña por pestaña cuidadosamente, como si se trataran de las de una muñeca a la que acabasen de pegárselas. Era una hora un poco indecente, pero decidió pararse de la cama anyway e ir a lavarse la cara. Sentía los pies raros, el abdomen hundido, las manos heladas y la frente sucia, sucia. No sabía por qué – no, en realidad sí sabía: había pasado toda la noche hundiendo las yemas de sus dedos entre sus cejas y su pelo, extrañando un poco el cerquillo que ya no le era permitido usar.

En realidad extrañaba algo más que a su cerquillo, pero no entendía cómo se podía extrañar eso que jamás había tenido y sólo había podido imaginar tener casi todas las noches, sólo segundos antes de caer profundamente inconsciente. Paula quería casi encarecidamente que, for once in her life, le permitiesen tener lo que quería, Lord knows it would be the first time.

Se vistió, tomó su cámara y salió a clases.

martes, 27 de noviembre de 2007

Lullaby. (o instrucciones para jugar al cíclope)

“His arms are all around me
and his tongue in my eyes. 'B
e still, be calm,
be quiet now, my precious boy, don't struggle like that
or i will only love you more'


Abre. Abre los ojos. Perfecto, ahora ciérralos. Vuélvelos a abrir, espera – ciérralos de nuevo.
Ábrelos, mira hacia abajo. Ahora muerde tu labio inferior –todo mientras miras abajo– y lentamente regresa la mirada hacia sus ojos. Deja de morderte el labio y sonríe para un lado (mirando hacia donde guíe tu boca ahora).
Aspira una bocanada de humo suave, con los ojos cerrados, y mientras lo haces piensa en el lugar más recóndito en el que quisieras estar: bota el humo.

Llegó el momento, sí. Entre riñas de pestañas trata de que tus ojos hablen en lugar de tu boca. Muérdete el labio inferior, y pon dos dedos encima de tu boca. Mira hacia abajo. Pestañea. Míralo de nuevo. Juega con tu pelo, y coge el lóbulo de la oreja que prefieras.
Frunce el ceño de manera pícara, con media sonrisa. Bien, vas bien.

Pregúntale si te mira, te dirá que sí. Ahora acércatele. No, más de cerca. Más, más. Sí.
Pregúntale ahora si de cerca te mira, te responderá afirmativamente igual.
Dile que cada vez más de cerca, y que llegó entonces la hora de jugar al cíclope.

Dato adicional: la canción precisa para jugar al cíclope es la del título de hoy.