Cada vez que te ahogo
en la esquina derecha de mi bolso rojo
regresas, y me sacas de mi
pueril indiferencia.
Y me atas las manos
y te beso la frente
y escucho cada argumento
que me intentas impregnar
siempre sin éxito alguno.
Y escribo en tu cuerpo docenas de versos
gastando mi tinta indeleble:
entonces me vuelvo indiferente
-inútilmente, claro-
y te quedas siempre,
siempre calcando manías
en la esquina derecha algo gastada
de mi buen bolso rojo.
Mostrando las entradas con la etiqueta siempre. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta siempre. Mostrar todas las entradas
martes, 5 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
