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miércoles, 9 de enero de 2008

All you need is love (o buenas galletas de chispas de chocolate)




There's nothing you can do that can't be done
nothing you can sing that can't be sung
nothing you can say but you can learn how yo play the game
it's easy
.


Eran algo así como las diez de la mañana, y Paula despertó con la idea de que era el cumpleaños de M. Así que se levantó, buscó algo de ropa y zapatos y salió de su cuarto en dirección a la cocina. Y así como de casualidad encontró un pequeño libro de indulgencias pecaminosas. Sí, había encontrado el libro de chocolates y galletas que hace tiempo había dado por perdido. Así que se dijo a sí misma: "Bueno, dado que la casualidad me devolvió mi libro, dejaré que ella misma decida qué le prepararé a M". Dicho y hecho, abrió la lista de delicias y dejó que su índice le indicara, muy al azar o premeditadamente, lo que iba a preparar. Y como por arte de magia fueron precisamente las galletas de doble chispas de chocolate las que capturaron su dedo. Bien -dijo, y salió a comprar sus ingredientes faltantes: harina y chispas. Malditas chispas, nunca antes habia podido conseguir las chispas pero hoy parecía un buen día para encontrarlas.

Salió, y cruzó dos parques y dos avenidas antes de llegar al "mercadito". Y entró y le preguntó a la primera casera: "¿cuál es la diferencia entre harina preparada y sin preparar?", a lo que ésta respondió: "la preparada tiene levadura". Bien, me llevaré esa - dijo, pues recordó, además, que no tenía polvo para hornear y sería un total fiasco galletero de chispas si no crecían bien las pequeñas. ¿Tienes chispas de chocolate, o trozitos pequeños? - agregó. El gesto negativo de la cabeza de la caserita la desalentó un poco. Y estaba a punto de irse cuando alguien la detuvo y le dijo: "al fondo a la derecha y luego a la izquierda encontrarás lo que estás buscando". Paula no lo pensó dos veces, y fue. Exactamente como le dijo el extraño encontró las chispas, y compró algo así como cinco soles ochenta. Era bastante, así que regresó a su casa, luego de cruzar las dos avenidas y los dos parques.






Galletas de cumpleaños

Un tazón, azúcar, dos tercios de margarina (casi todo el paquete, lo que queda es para engrasar los moldes), un huevo, dos tazas y un poco más de harina, esencia de vainilla (como dos cucharaditas nomás): una masa. Una muy divertida masa, risas. Y ahora pequeñas bolitas. Más risas. Prender el horno, riendo, y meter los moldes. Esperar quince minutos como dice la receta para darse cuenta de que todavía les falta. Reir incluso más, y sacar los moldes con guantes de cocina extremadamente grandes y cómicos. Dejárlas reposar diez minutos en el molde, y luego pasarlas a una cesta previamente arreglada por mami para que sea el regalo perfecto. Adjuntar una nota de cumpleaños con el reverso del artículo de Serrat y Sabina del Comercio. Ir a ilegalizarse un poco con un polaco. Regresar, cambiarse e ir a los previos de whisky: entregar el regalo. Risas y whisky.




lunes, 24 de setiembre de 2007

Carnaval.


Seria tan fácil siendo lluvia
solo un roce y tendría que caer
seria tan fácil siendo monte

en mi pecho te abrazaría con mi piel




-En ocasiones no le respondía. Me llevaba una mano a la boca
y empezaba a respirar con la nariz, apenas un poco de aire,
el suficiente,
pues sabía que él empezaría a buscarme,
aún más silencioso que yo,
deslizándose por los oscuros pasillos de la casa hasta localizarme
gracias a mi respiración o al calor que emitía mi cuerpo,
nunca lo supe, y entonces todo recomenzaba.
...
Una noche de la que hoy me avergüenzo le dije que
estaba enamorada de él y le pregunté qué sentía por mí.-
Una novelita lumpen, Roberto Bolaño.



Qué sentía por mí, qué diablos sentiría él por mí pues. Ni Sabrina, ni las cartas, ni el horóscopo, ni mucho menos él sabe qué siente por mí. A veces creo que sólo es una estúpida idea dando vueltas mi cabeza (pero no todo el día eh, sólo algunas horas punta).
Debería decirle lo que siento, muy a pesar mío y de mi boca, como dice Jordana y el polaco.
No debería decirle nada y que se joda por ser un idiota, muy a pesar mío (sí), como dicen las chatas. Me sería muy útil tener una de esas maquinitas para volver en el tiempo y nunca jamás haber aprendido a usar una computadora de puta pequeñita. Sï. Y a lo mejor hubiera sido primer puesto en el colegio y sería toda una erudita ahora.
En realidad no, lo dudo seriamente.


Hace como tres días regresé al negro, y hoy me siento un poco menos yo y más otra persona - ¿qué persona? Eso no lo sé. Supongo que tengo mitad de vida para descubrirlo antes de volver a ser otra. Quizás una rubia ceniza.