Si así tal vez consiguiera la gloria del mundo
y tu nombre,
regresaría a ti.
Son cosas inertes…
Y pelearía por las notas que me quedasen
-si la razón me lo permitiese-
por lo que alguna vez fue mío
y que no valore
-y que sí querré-
sólo por no tenerlo más.
Nada más que juegos banales para consentida niña
que llevo ceñida al cuerpo,
entre vaivenes para (esta) puta civilizada
y extraños corazones que corretean por ahí.
Insípidas colorean trazos rotos
que llevo ceñidos al cuerpo.
Poco es lo que queda ahora de esa álgida tupia
y de sus corazones desbaratados de tono gris.
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domingo, 17 de junio de 2007
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